Osasuna consigue los tres puntos en Vigo, pero tiene mucho que aprender
Segundo partido de Osasuna correspondiente a la jornada primera, aunque algunos equipos ya están por la tercera; ¡viva la buena organización! Y no será por falta de dinero, ¿verdad, Sr. Tebas?
Osasuna se desplaza a Vigo para dilucidar el encuentro suspendido por culpa de un «virus» escondido por el césped y que en ocho días es capaz de sanar como si fuera una gripe otoñal. Claro, debió contagiar al Sadar, que no estaba nada aparente contra el Levante.
Ya lo dijo el míster, que además de agua y temperatura adecuada le hacía falta cariño; que se lo pregunten a los jardineros de toda la vida Luciano Ozcoidi (q. e. p. d.), Javier Primo y Juan Carlos Sanz, que de esto saben más que las grandes empresas dedicadas a sacarles dinero a los clubes: mala imagen la del Sadar.
Para este encuentro, el míster hace algunos cambios debido a la cercanía de un nuevo partido; cinco novedades respecto al anterior, confeccionando una defensa de cinco, cuatro en el centro y un delantero.
Durante los primeros 30 minutos, el Celta le ha dado un repaso, adelantándose en el marcador y dando la sensación de que nos pasarían por encima; 1-0 en el minuto 16 y todo parecía que llegaría alguno más. Menos mal que, según transcurría el encuentro, los rojos fueron sacando su energía, a pesar de conseguir alguna tarjeta, pero creo que así había que hacerlo.
En la segunda parte entra Iker Muñoz por Moncayola; en el 48 se revisa la entrada de Marcos Alonso y es expulsado. A partir de aquí, Osasuna toma el mando y Kike Barja, en el 53, empata el encuentro.
Aprovecha el míster para oxigenar el equipo, entrando Budi y Rubén por Dubasín y Herrando. Esto le da más empaque al equipo y, en el minuto 63, Budimir, de penalti, logra el 1-2.
De aquí hasta el final, el Celta, con diez, domina más el juego, haciendo sufrir a los rojos y trasladando cierta ansiedad a todos porque no veíamos la victoria tan clara. En estos encuentros con superioridad numérica hay que aprender a mantener el resultado intentando hacer más daño, no solo defendiendo.
De todas formas, creo que estos tres puntos son un aprendizaje para todos, incluido nuestro entrenador.