Casta enviada por Noemí Parra
¿Puede una persona situada en el puesto 37 de una lista elegir una sustitución antes que otra que ocupa el puesto 10? Aunque resulte difícil de entender, sí. Y puede ocurrir en la Educación Pública de Navarra.
Alcanzar las primeras posiciones de las listas supone años de trabajo, sustituciones y desplazamientos por toda Navarra. Muchos docentes aceptamos destinos lejos de nuestro domicilio para sumar experiencia y mejorar nuestra posición, confiando en acceder algún día a mejores oportunidades.
Sin embargo, estar en los primeros puestos no siempre supone una ventaja. En las adjudicaciones de finales de agosto, algunos aspirantes están obligados a participar en la Adjudicación Telemática de Plazas (ATP). Si no obtienen ninguno de los puestos solicitados, pueden quedar como «No disponible» hasta el inicio del curso, mientras personas situadas por detrás, que no estaban obligadas a participar, sí pueden optar a nuevas plazas. Así, alguien con menos puntos puede acceder antes a una vacante.
Además, pueden producirse «destinos cruzados»: docentes que trabajan a muchos kilómetros de su domicilio mientras otros son destinados a localidades próximas a la residencia de los primeros, recorriendo ambos largas distancias en sentidos opuestos, cuando otra adjudicación podría acercarlos a sus hogares sin dejar de cubrir las necesidades de los centros. Todo ello, por miedo a desaprovechar la disponibilidad en las listas.
La experiencia y los méritos deberían ofrecer una mayor capacidad de elección, no el riesgo de perderla. Porque detrás de cada número de una lista hay una persona, una familia y una vida que también deberían poder conciliarse con el derecho a trabajar.