Osasuna, entre el castigo y la dignidad

A pesar de los 4 goles, felicidades a Aitor, que ha demostrado estar en gran forma; a Unai, por su descaro en Primera División, y al entrenador, por dejar claro a toda la plantilla que el que no rinde, no juega.

Partido este no muy interesante para la clasificación de Osasuna, ya que la gran diferencia de presupuesto y plantilla entre uno y otro equipo no tiene ninguna gracia ni para jugarse ni para contabilizar puntos en la clasificación final. Además, Osasuna, de salida, no puede contar con jugadores como Rosier, Aimar, Herrando y Moi, que teóricamente partirían como titulares y no pueden hacerlo por lesión: vaya panorama para presentarse en el Metropolitano.

Sin embargo, el entrenador nos da una sorpresa a todos sacando una alineación donde desaparecen 8 de la alineación titular del domingo anterior; esta es la penitencia que yo pedía tras la derrota en Vitoria y en El Sadar. El entrenador toma conciencia de que el equipo lo forman 25 y al que no rinde se le aparta: ¡buena jugada! Nadie había hecho esto en Osasuna y, si además pones de central a uno de Larraga traído del Promesas, aplaudimos la decisión.

Otra cuestión es el partido, donde te enfrentas a jugadores de otro nivel y calidad y no tienes nada que rascar, de no ser que encuentres un árbitro imparcial y no te anule el gol del empate; hubiera sido demasiado poner nerviosos a los rojiblancos (no se puede ser pequeño).

En un principio, Osasuna le ha plantado cara a los madrileños con un juego de contención, 5 defensas, 4 medios y 1 delantero, pero, sin olvidarse de alguna contra, ha hecho que pasara el tiempo hasta que ha podido y el Atlético ha roto la tela de araña y se ha ido hasta los 4 goles. A pesar de los 4 goles, felicidades a Aitor, que ha demostrado estar en gran forma; a Unai, por su descaro en Primera División, y al entrenador, por dejar claro a toda la plantilla que el que no rinde, no juega.

Para terminar, un recuerdo a D. Braulio por su trabajo en Osasuna y por haber reconocido públicamente que uno de sus lapsus en su trabajo fue dejar ir a Pablo Ibáñez gratis.

AUPA OSASUNA