COMERCIO LOCAL

El matrimonio argentino que abre en Pamplona una veterinaria solo para gatos: "Necesitan una atención especial"

Victoria María Margni y Diego González de la clínica veterinaria BetterCat junto al gato Pachi. PABLO LASAOSA
El nuevo centro felino ha nacido junto a BetterVet, frente a El Sadar, con espacios diseñados para reducir el estrés de los gatos.

Victoria María Margni, de 54 años, y Diego González Azcurra, de 56 años son un matrimonio argentino que llegó a Pamplona hace más de dos décadas buscando más seguridad para su familia y su negocio veterinario. Desde entonces, han dedicados sus esfuerzos a salvar la vida de cientos de animales en la capital navarra, así como a cuidarles para evitar enfermedades. En el año 2007 abrieron la clínica BetterVet, junto a el Sadar, y en 2021 inauguraron otra, bajo el mismo nombre en el barrio de Lezkairu. Recientemente, se han lanzado con un nuevo concepto: una clínica veterinaria exclusiva para gatos.  

BetterCat se inauguró a principios de este mes de mayo con la premisa de ofrecer un espacio calmado y seguro para los gatos, facilitando la experiencia de los felinos en consulta y atendiendo las particularidades que presenta su tratamiento. 

Esta clínica se ubica en el número 16 de la calle del Sadar en Pamplona, justo al lado de BetterVet. Pero se presenta como un espacio diferente con acceso exclusivo para los gatos. En esta clínica no se atiende a perros u otros animales de compañía.

Y no por un capricho, sino para dar respuesta a una necesidad que Margni y González han detectado a lo largo de su trayectoria: los felinos muchas veces viven cada salida de casa como una batalla. Una situación en la que los pasan igual de mal los animales, los profesionales que los atienden y los propietarios. 

La joven emprendedora que abre en Pamplona su primera tienda de mascotas: “Siempre me han encantado los animales”

Margni y González llegaron a Navarra en 2007 desde Argentina. Allí ya habían tenido una clínica veterinaria propia, con un equipo de varias personas. La inseguridad y varios robos en su negocio les empujaron a hacer las maletas. Vinieron directamente a Pamplona, una ciudad con la que tenían vínculos familiares y personales. "En principio íbamos a venir de vacaciones, pero finalmente compramos solo los pasajes de ida y nos mudamos con nuestros dos hijos", rememora González.

Su mujer tenía clara su vocación desde pequeña. Procede de una familia de médicos, pero pronto supo que no seguiría la tradición familiar. “Medicina sí, pero de animales”, recuerda sobre aquella decisión. Él, en cambio, llegó al mundo veterinario a través de ella. "Me abrió una nueva dimensión. Había tenido perro antes y había sido usuario, pero con Victoria me acerqué también al apasionante mundo de los felinos".

Una veterinaria ausculta al gato Pachi en BetterCat. PABLO LASAOSA

Tanto es así que, con los años, Diego se ha convertido también en lo que él mismo llama, con humor, un “usuario felino”. “Los que tenemos gato somos muy de gatos”, explica. En casa tienen perro y gatos, pero reconoce que el vínculo con el felino tiene algo distinto. “El perro se adapta más. El gato es diferente”, resume.

Esa diferencia ha sido precisamente el punto de partida de BetterCat. Después de años de trabajo en BetterVet, el equipo comprobó que adaptar una clínica convencional para hacerla más amable con los gatos no era suficiente. Podían tener una sala de espera específica, una consulta separada o una entrada diferente, pero el ambiente seguía compartiendo ruidos, olores y estímulos con otros animales.

El gato es bastante especial. Si le ladra un perro, se estresa. Si huele miedo de otro gato, se estresa”, explican. Por eso han querido crear un espacio exclusivo, siguiendo las directrices de la International Society of Feline Medicine, una de las referencias internacionales en atención veterinaria felina.

El centro se presenta como la primera clínica veterinaria de Pamplona dedicada exclusivamente a los gatos. Y ha incorporado detalles que pueden pasar desapercibidos a simple vista, pero para un gato marcan una diferencia importante: luces menos agresivas, colores suaves, madera en la sala de espera, suelos que no hacen ruido al caminar y feromonas en todos los ambientes.

El objetivo no es eliminar por completo el estrés, porque eso no siempre es posible, sino reducirlo lo máximo. Y ese cambio, según han comprobado ya en las primeras consultas, se nota. “Veo la sorpresa de la gente cuando dice: ¿no te mordió?”, cuenta Margni sobre algunos gatos que en otras visitas habían necesitado más contención.

La apertura ha tenido una acogida mejor de la esperada. Al principio pensaban que buena parte de los pacientes llegarían derivados desde las otras dos clínicas que regentan, pero han recibido muchas primeras consultas de propietarios que no eran clientes anteriores. “Nos ha sorprendido. Se ve que estaban esperando un espacio así”, reconocen.

En BetterCat los propietarios de gatos pueden acceder a una amplia gama de tratamientos, pruebas, intervenciones y servicios veterinarios. Medicina general, prevención, diagnóstico, asesoramiento en comportamiento felino, ecografías, radiografías, laboratorio, cirugía, endoscopias, traumatología, hospitalización y urgencias diurnas, entre otras cosas. No realizan urgencias nocturnas, aunque sí trabajan los sábados, una jornada en la que suelen recibir bastantes casos porque otras clínicas permanecen cerradas.

El equipo de BetterVet y BetterCat está formado actualmente por 15 personas, contando a Margni y González. No todos trabajan siempre en el mismo centro, sino que rotan entre las clínicas. El año pasado, de hecho, reforzaron el equipo pensando ya en esta apertura y en la formación específica de quienes tenían más interés por el manejo felino y la medicina interna de gatos.

PREVENIR PARA NO TENER QUE CURAR AL GATO

La prevención ocupa un lugar central en la filosofía de la clínica. Margni insiste en que los gatos no muestran la enfermedad igual que otros animales. “Suelen ocultar los síntomas”, explica. Ese comportamiento hace que muchas patologías lleguen tarde a consulta si el propietario no detecta pequeños cambios.

Un gato que adelgaza, que salta menos, que tarda más en subir a un mueble o que cambia ligeramente su conducta puede estar avisando de un problema. “No son perros chiquititos. Tienen una clínica súper especial”, señalan. Por eso consideran importante que los propietarios tengan un seguimiento frecuente y no esperen a que el animal esté claramente mal.

Para facilitar ese control, BetterCat ha creado planes de salud propios, pensados para cubrir las necesidades habituales del gato durante el año. Incluyen consultas ilimitadas y servicios preventivos, con el objetivo de que el propietario pueda acudir ante la menor duda sin frenar la visita por el coste de una consulta aislada.

También utilizan la telemedicina como una herramienta de apoyo. En el caso de los gatos, explican, muchas consultas empiezan con vídeos, fotos o mensajes de WhatsApp. A veces una imagen de cómo camina, cómo salta, cómo respira o cómo come permite decidir si es necesario acudir de inmediato a la clínica.

Eso no sustituye a una exploración cuando hace falta, pero ayuda mucho en animales para los que el traslado puede ser complicado. “Con los gatos, meterlos en el transportín y sacarlos de casa puede agobiarles mucho”, señalan. Por eso valoran esa primera orientación, siempre que se use con criterio.

La evolución de los últimos años también ha cambiado la relación de los navarros con sus animales. Según explican, en Navarra existe cada vez más conciencia sobre la salud de perros y gatos. Antes una ecografía, una prueba avanzada o un tratamiento prolongado podían parecer excesivos para un gato. Ahora muchos propietarios los asumen como parte del cuidado normal de un miembro más de la familia.

“Hoy los animales son parte de la familia”, afirma González. Y en el caso de los gatos, esa idea se ha reforzado especialmente. Son animales territoriales, discretos, expertos en esconder el dolor y capaces de mantener una apariencia normal incluso cuando algo no va bien. Pero se han sabido ganar el cariño de sus dueños: "En cuanto me levanto por las mañanas vienen mis gatos a pedirme un poco de jamón y saludarme", comenta con cariño González. 

BetterCat ha querido responder precisamente a esa forma de ser. Un espacio más silencioso, más específico y más amable para unos pacientes que necesitan otro ritmo. “Son especiales. Necesitan cosas diferentes, médicos diferentes y lugares diferentes”, resumen Margni y González desde esta nueva clínica felina que ya ha empezado a recibir a los gatos de Pamplona y Navarra.