La crisis en Volkswagen Navarra desata un choque sindical y deja en el aire el empleo para fabricar coches eléctricos
La crisis abierta en Volkswagen Navarra ha derivado en un choque sindical dentro de la planta de Landaben, con lecturas opuestas sobre el origen del problema y, sobre todo, sobre cómo debe responder la empresa. La resolución de Inspección de Trabajo que obliga a convertir en indefinidos a 93 eventuales ha sido el detonante de un enfrentamiento entre la mayoría sindical y los sindicatos que impulsaron la denuncia.
Por un lado, UGT y CC OO han exigido a la dirección que informe de primera mano a la plantilla y aclare con detalle qué ocurrirá con el contrato relevo, las prejubilaciones y la contratación de refuerzo prevista para los lanzamientos industriales. Ambos sindicatos han advertido de que la incertidumbre se ha instalado en la fábrica y han reclamado que la empresa tome el mando para evitar que el conflicto se agrave.
Estas centrales han vinculado la situación a un cambio brusco del marco de contratación que, hasta ahora, había permitido una transición ordenada: salida gradual de trabajadores veteranos y entrada de jóvenes con contratos estables. En su análisis, la decisión de Inspección ha alterado ese equilibrio y ha puesto presión sobre las plazas previstas para continuar con el relevo generacional.
En el otro bloque, ELA, LAB y CGT han cuestionado la respuesta de Volkswagen Navarra y han defendido que la empresa debe corregir lo aplicado de forma incorrecta en materia de temporalidad. También han mostrado rechazo a que se planteen medidas de ajuste o fórmulas que consideren coercitivas en el empleo, y han convocado reuniones para decidir próximos pasos tras el giro de los acontecimientos.
En paralelo a esta fractura sindical, la dirección ha trasladado internamente que las resoluciones recientes pueden implicar cambios de calado en el modelo de contratación y en el esquema salarial. La compañía ha señalado su intención de buscar una solución mediante diálogo, pero al mismo tiempo ha dejado claro que no comparte el requerimiento de Inspección y ha alertado de los riesgos que, a su juicio, puede generar en la planificación de personal.
El conflicto no se limita a la regularización de 93 contratos. La discusión se ha extendido a la herramienta que sostenía parte del sistema: el contrato relevo, que se ha quedado en suspenso mientras se analiza el nuevo escenario. Esta pausa afecta directamente al calendario de incorporaciones y a la continuidad de las prejubilaciones, que eran una pieza clave del plan de rejuvenecimiento.
A todo ello se suma la necesidad de personal para afrontar el arranque de dos nuevos modelos eléctricos en Landaben. La empresa necesita reforzar la plantilla durante los picos de producción, pero ahora estudia qué fórmulas puede utilizar sin asumir riesgos legales que la obliguen a convertir en indefinidos puestos que, pasado el lanzamiento, no serían necesarios en la misma cantidad.
El choque sindical ha elevado la tensión a las puertas de la próxima negociación del convenio, que expira a finales de 2026. Con la contratación temporal, el relevo generacional y las primas variables en el foco, la planta afronta semanas decisivas para evitar que el conflicto laboral termine afectando al ritmo de producción y a la estabilidad industrial del centro navarro.