SOCIEDAD

El Dr. Manuel Manrique, experto en implantes cocleares de la CUN: "Ponerlos antes del primer año mejora el resultado"

El Programa de Implantes Cocleares de la Clínica Universidad de Navarra que dirige el Dr. Manuel Manrique ha realizado más de 1.300 intervenciones. CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Un estudio con 494 menores seguidos durante diez años ha constatado que retrasar la cirugía reduce las probabilidades de comprender correctamente las palabras a volumen de conversación normal.

El implante coclear colocado antes de que un niño cumpla un año de edad ha ofrecido mejores resultados en la comprensión del habla a largo plazo. Así lo ha confirmado un estudio del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra, que ha analizado la evolución de casi 500 menores durante una década.

La investigación, publicada en la revista International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, ha señalado el momento de la intervención como el factor que más ha condicionado el rendimiento posterior del dispositivo. Cuanto antes se ha realizado la cirugía, mayor ha sido el porcentaje de palabras que los niños han entendido correctamente a un volumen normal de conversación.

Los resultados han sido especialmente claros entre los pacientes operados durante su primer año de vida. Todos los niños intervenidos antes de cumplir un año, sin ninguna excepción, han entendido bien las palabras habladas diez años después de recibir el implante coclear.

La situación ha sido diferente entre los menores operados a edades más avanzadas. Entre quienes recibieron el implante coclear a los 9 o 10 años, solo cuatro de cada diez han conseguido entender correctamente las palabras, mientras que tres de cada diez no han llegado a comprender ni una cuarta parte.

Además, los investigadores han comprobado que cada año de demora en la cirugía se ha asociado con una pérdida de más de tres puntos porcentuales en la comprensión del habla cuando los pacientes alcanzaban los diez años.

El Dr. Manuel Manrique, otorrinolaringólogo de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que intervenir durante el primer año no solo permite conseguir mejores resultados, sino también hacerlos más homogéneos y predecibles. “Eso nos permite acompañar a las familias con expectativas mucho más fiables”, ha señalado.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo investigador ha revisado la evolución de 494 niños operados en la Clínica antes de los diez años. Se trata de una de las cohortes prospectivas pediátricas más grandes y con mayor tiempo de seguimiento publicadas sobre este tipo de intervenciones.

Durante diez años, los especialistas han medido el porcentaje de palabras que los menores entendían dentro de una cabina insonorizada y a un volumen de conversación normal. Posteriormente, han comparado los resultados según la edad en la que se realizó la operación y otros posibles factores clínicos y técnicos.

El trabajo también ha concluido que haber utilizado previamente un audífono mejora posteriormente la comprensión del habla, aunque este beneficio tarda en apreciarse. También se han observado mejores resultados durante los primeros años con determinados electrodos colocados junto al nervio auditivo.

Sin embargo, otros factores analizados, como el sexo del paciente, el oído intervenido o la causa de la sordera, no han mostrado influencia sobre el resultado final. Manuel Manrique ha insistido en que tanto el diseño del electrodo como el uso previo del audífono pueden ayudar, pero que la edad de la intervención ha resultado determinante.

“Todos los niños de nuestra serie implantados antes del año entendían bien el habla una década después”, ha recalcado el especialista. El estudio ha reforzado así la importancia de adelantar todo lo posible el diagnóstico y la intervención en los casos de sordera severa o profunda.

Según la Confederación Española de Familias de Personas Sordas, uno de cada mil recién nacidos en España presenta sordera severa o profunda. Los avances en los programas de detección precoz de la hipoacusia, las técnicas quirúrgicas y la tecnología de los dispositivos han permitido reducir progresivamente la edad a la que se colocan estos implantes.

Los autores del estudio han reclamado por ello estrategias de intervención precoz, optimizadas e individualizadas, que permitan detectar y derivar cuanto antes a los niños que necesitan estos dispositivos. Manrique ha recordado que los resultados no significan que el implante coclear deje de ser útil a otras edades, sino que los beneficios son mayores cuando se coloca durante el primer año de vida.

“Con este estudio se demuestra que cuanto antes se intervenga, mejor”, ha subrayado el especialista. Por este motivo, ha considerado necesario diseñar estrategias que permitan atender rápidamente a los niños que nacen con sordera severa o profunda.

El Programa de Implantes Cocleares de la Clínica Universidad de Navarra cuenta actualmente con 37 años de experiencia. Durante este periodo ha atendido a más de 1.300 pacientes, con un alto índice de satisfacción.