SOCIEDAD

Ganaderas, carniceras y consumidoras: las cuatro mujeres que han protagonizado el Día de la Ternera de Navarra en Ulzama

Día la Ternera de Navarra en Ulzama. CEDIDA
La segunda edición de esta jornada ha reunido en Larraintzar a ganaderos, carniceros y familias con degustaciones, exposiciones de ganado y actividades para todos los públicos.

El Día de la Ternera de Navarra ha reunido este domingo, 11 de octubre, a ganaderos, carniceros, profesionales del sector y familias en Larraintzar, en el Valle de Ulzama. La segunda edición de esta fiesta ha tenido como protagonistas a cuatro mujeres que representan el recorrido de la carne navarra desde las explotaciones ganaderas hasta la mesa de los consumidores.

La celebración ha combinado homenajes, gastronomía, exhibiciones de ganado y actividades populares para acercar a los asistentes el trabajo que hay detrás de uno de los productos más reconocidos del sector agroalimentario navarro. La jornada ha servido también para recordar la importancia de la ganadería en el mantenimiento de los pueblos y del paisaje rural.

La cita ha estado organizada por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternera de Navarra, con la colaboración de INTIA y el Ayuntamiento de Ulzama y el patrocinio de Caja Rural de Navarra. También ha contado con la presencia del director general de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra, Rubén Goñi.

Después de su primera edición, celebrada el pasado año en Garaioa, en el Valle de Aezcoa, el encuentro se ha trasladado al Valle de Ulzama con una programación abierta a todos los públicos. En esta ocasión, la organización ha dedicado su principal reconocimiento a las mujeres que han contribuido al desarrollo de la ganadería, la comercialización de carne, las carnicerías y el consumo de productos locales.

Las homenajeadas han sido Carmen Arrese, Elena Gorospe, Idoia Irure y María José Itoiz. Sus historias representan cuatro eslabones de una misma cadena y reflejan diferentes generaciones de trabajo vinculadas a la Ternera de Navarra.

Carmen Arrese, ganadera de Villanueva de Aezcoa, ha recordado su infancia en una familia que vivía del ganado. En su casa criaban vacas, ovejas, cabras, yeguas y cerdos, en una época en la que las labores del campo exigían un enorme esfuerzo físico.

Con el paso de los años, su familia tuvo que adaptar la explotación a las circunstancias económicas. Primero abandonaron la cría de yeguas y posteriormente dejaron las ovejas para dedicarse a la producción de patata de siembra, que entonces ofrecía una mayor rentabilidad.

Cuando aquel cultivo dejó de resultar rentable, también se plantearon abandonar la ganadería. Sin embargo, decidieron construir una nueva nave fuera del casco urbano y ampliar el número de vacas, una decisión que ha permitido mantener la explotación hasta la actualidad.

Arrese ha explicado que las mejoras en las instalaciones y las ayudas recibidas han permitido aliviar las duras condiciones de trabajo que conoció durante su juventud. Además, ha expresado su satisfacción por contar actualmente con relevo generacional para continuar la actividad familiar.

La segunda protagonista ha sido Elena Gorospe, nacida en Urretxu en 1946 y vinculada durante décadas a la comercialización de carne. Su trayectoria comenzó en 1970 en una carnicería de Noáin, donde trabajó durante diez años.

Posteriormente se incorporó a la administración del negocio de su marido, Jesús Unzu, conocido como 'Kiko', que trabajaba como mayorista de carne. Cuando una enfermedad impidió que su marido continuara trabajando, Gorospe asumió la dirección de la empresa y en 1990 nació Carnes Echegor.

"Reconozco que fui muy atrevida, pero teníamos tres hijos", ha recordado sobre aquella etapa. La empresaria ha explicado que fueron años de mucho trabajo, marcados por dificultades como la crisis de las vacas locas, una huelga del transporte y el encarecimiento de la carne.

Gorospe ha defendido especialmente la creación de Ternera de Navarra en 1994, al considerar que el sello de calidad aportó confianza a los compradores en un momento complicado para el sector. También ha recordado con cariño su relación con ganaderos y carniceros durante los años en los que estuvo al frente de la empresa, hasta su jubilación.

El tercer reconocimiento ha correspondido a Idoia Irure, de la conocida Carnicería Irure de Pamplona, un establecimiento que abrió sus puertas en 1966 en la calle Martín Azpilcueta, en el barrio de San Juan.

Su padre, José Irure, comenzó el negocio cuando apenas tenía 18 años. Poco después se incorporó su esposa, Rosa, que se convirtió en una pieza fundamental de la carnicería durante unos años de largas jornadas de trabajo y estrecha relación con los vecinos.

Con el tiempo, Idoia y su hermano tomaron el relevo de sus padres y han mantenido la actividad de un establecimiento que está a punto de cumplir 60 años de historia en Pamplona. La homenajeada ha recordado que ambos crecieron prácticamente dentro del negocio y aprendieron desde pequeños la importancia del esfuerzo y del trato cercano con los clientes.

Irure ha subrayado también que las mujeres siempre han sido mayoría en la plantilla de la carnicería. Ha explicado que su padre confiaba especialmente en ellas por su capacidad de trabajo y su sensibilidad en la atención al público.

Durante su intervención ha tenido palabras de agradecimiento para los trabajadores del establecimiento y sus proveedores. Entre ellos ha mencionado a Daniel Unzu, de Carnes Echegor, proveedor habitual de Ternera de Navarra, y a la propia Elena Gorospe, de quien ha destacado su dedicación profesional.

La carnicera ha expresado su deseo de que el negocio familiar continúe abierto durante muchos años. Considera que mantener viva la carnicería constituye el mejor homenaje a su padre, que dedicó buena parte de su vida a este oficio.

El cuarto eslabón de la cadena ha estado representado por María José Itoiz, reconocida por su fidelidad como consumidora de Ternera de Navarra. Itoiz ha explicado que en su familia compran este producto desde que existe la certificación y que actualmente acude a la Carnicería Juan Carlos, en la calle Íñigo Arista, donde compra desde hace cinco o seis años.

"En mi familia la consumimos desde siempre. Tienes la confianza de que es una ternera bien tratada, bien alimentada, y es calidad", ha señalado. También ha destacado la jugosidad de la carne, su origen local y la confianza que le ofrecen tanto el sello de calidad como las recomendaciones de su carnicero.

El homenaje ha concluido con la intervención de Fermín Irigarai, ganadero y presidente de la IGP Ternera de Navarra, quien ha defendido las características de este producto y el trabajo de las familias que viven de la ganadería.

"No somos cualquier carne, somos una carne diferente, especial, con unos compromisos de crianza y de tratamiento", ha afirmado. Irigarai ha recordado que esta actividad también permite mantener los prados, el paisaje y los pueblos navarros.

El presidente de la IGP ha explicado que el reconocimiento a las mujeres responde a su presencia histórica en todas las actividades relacionadas con la carne. Ha recordado que han trabajado desde los orígenes del sector y han contribuido a que las nuevas generaciones puedan continuar con esta actividad.

Más allá de los homenajes, el Día de la Ternera de Navarra en Larraintzar ha ofrecido numerosas actividades para vecinos y visitantes. Desde primera hora, los asistentes han podido recorrer la Feria de Artesanía de Ulzama y visitar una exposición de ganado vacuno.

Esta muestra ha permitido conocer de cerca la raza Pirenaica Navarra, las características de las explotaciones ganaderas y el trabajo de los profesionales que producen carne amparada por la Indicación Geográfica Protegida.

La programación también ha incluido una exhibición de deporte rural, actividades infantiles y actuaciones musicales. Uno de los momentos gastronómicos más destacados ha sido el tradicional asado de Ternera de Navarra, acompañado de una degustación popular abierta al público.

El encuentro ha permitido reunir a ganaderos, carniceros, comerciantes, familias y consumidores en torno a un mismo producto. También ha servido para explicar las distintas tareas que intervienen en su producción, distribución y venta.

La IGP Ternera de Navarra identifica y certifica carne de vacuno producida en la Comunidad foral conforme a unos requisitos específicos. Su sello garantiza el cumplimiento de las condiciones establecidas sobre origen, razas, alimentación y manejo de los animales.

Bajo el lema "De nuestros campos, de nuestras gentes, muy nuestra", la organización defiende una forma de producción vinculada al territorio y a las explotaciones familiares. También reivindica la contribución de la ganadería a la economía rural y al mantenimiento de la actividad en los pueblos.

La organización pretende que el Día de la Ternera de Navarra se convierta en una cita anual que permita reconocer el trabajo de los profesionales y acercar el sector ganadero a la ciudadanía. Después de las ediciones de Garaioa y Larraintzar, la celebración mantiene su carácter itinerante para dar protagonismo a diferentes localidades y comarcas navarras.