“Backrooms” podría cambiar Hollywood pero su mayor virtud es que la haya hecho un chaval de 19 años.
“Backrooms” podría cambiar Hollywood pero su mayor virtud es que la haya hecho un chaval de 19 años.
El fenómeno taquillero de Backrooms es una alegría para cualquier cinéfilo. Como comentaba en el anterior artículo, este título da alas a que ejecutivos de estudio no tengan miedo a fracasar financiando proyectos de gente joven con ideas nuevas.
Sinopsis: Una extraña puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles. Cuando el paciente de una terapeuta desaparece en una dimensión fuera de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para rescatarlo. Adaptación de un corto de Kane Parsons.
Así que fui contento el viernes con dos amigos a verla en una sala no solo desbordante, sino llena de gente joven, de 20-25 años. ¿Y qué tal es la película? Es una película de terror bien hecha, eficiente, que no se apoya en el gore y que consigue crear una atmósfera perturbadora.
Esta estructura de película y esta idea de un espacio oculto en el que ocurren cosas extrañas las hemos visto antes. Backrooms es exitosa en transmitir una continua sensación de inquietud con este espacio sin fin de oficinas abandonado.
Tener una iconografía única es fundamental para ser comercial y Backrooms la tiene gracias a estas oficinas amarillas tan lúgubres. El film está bien equilibrado: su justa ración de desarrollo de personajes, localizaciones, reducido número de actores... Las limitaciones presupuestarias del film no transmiten precariedad, sino síntesis. No pierde tiempo (1 h 45 min).
Ahora, si olvidamos el fenómeno de internet que ha dado lugar a este título, la edad de su director o los méritos de producción… Reconozco que no hay nada que la haga única o imprescindible.
Hay ideas y conceptos que explorar, este espacio en el que se quedan versiones dañadas de nosotros mismos... Malformaciones del espacio para mostrar traumas. Y el propio film, igual que estas oficinas, tiene demasiados ecos a películas anteriores.
Cuando estoy en una sala tan llena, me es difícil pasar miedo o emocionarme. Pero también es más fácil medir el ambiente, si la película está funcionando o no. En mi opinión, nos mantuvo entretenidos, inquietos, pero nunca realmente aterrados. Y puede que Kane Parsons no busque sustos, sino una sensación perturbadora. En mi ranking del año estaría en el Top #5.
Por esto entiendo que en su segundo fin de semana haya tenido cierta caída respecto al anterior (68%). Esto no es un problema porque va a cruzar los 200 M con un presupuesto de 9, pero creo que sí hace referencia a que el fenómeno que la rodeaba era superior a su, nada desdeñable, calidad.
A su vez, la otra película de la que hablé, hecha por un youtuber y que está rompiendo récords, Obsession, tuvo peor estreno, pero está teniendo un mejor mantenimiento que Backrooms. Tendremos que esperar al 26 de junio para comprobarla.