“Existe un momento en el que cualquier dirigente deja de preguntarse cómo quiere ser recordado y empieza a sospechar cómo será recordado realmente”.
Está viejo Asirón. Le ha dado el viejazo, como dicen los hermanos argentinos. Ley de vida, es lo que hay. Nos pasará a todos.
El bajón gordo que ha pegado Asirón se le nota en las fotos: esa pérdida de grasa cutánea que va dejando asomar la calavera por debajo, ya camino de la última curva. Terrible, cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando. Yo creo que ha empezado a mirarse en el espejo por las mañanas preguntándose cómo será recordado. El cargo caduca; la entrada de la Wikipedia permanece.
Pues como alikate batasuno, no te jode… No pensará a estas alturas que puede cambiar su biografía y hacerle la competencia a la madre Teresa de Calcuta. Somos lo que hemos sido. Habértelo pensado antes.
Tampoco exageremos: no es que sea Saulo y se haya caído del caballo. Todo este intento de lavar su imagen lo hace procurando no romper ni censurar a sus aberchándales. Lo primero, no incomodar a los suyos; lo demás, si llega, después. Mucho después. A una distancia sideral.
Tras años de silencio, subiendo feliz en la procesión entre sus aberchándales, aclamado y aplaudido por quienes protagonizaban un ambiente de intimidación y violencia contra la oposición, resulta llamativo escuchar ahora al alikate Asirón reclamar respeto para que los concejales puedan recorrer la calle Curia sin insultos.
Tiene razón: en democracia nadie debería ser intimidado por pensar diferente. Nadie. Pero no ahora. Antes. Siempre. Llegas tarde, Asirón. Sobre todo porque suenas falso. No cuela. No hay verdad en tus palabras, solo cálculo.
Porque pedir convivencia mientras se evita hacer una autocrítica clara del mundo político del que procedes —un mundo que lleva décadas conviviendo con el señalamiento y la violencia sobre quienes piensan distinto— acaba sonando a hueco. A una condena cómoda. A una condena que no incomoda a los tuyos, que son el verdadero problema de convivencia que arrastra Pamplona desde hace décadas.
La trayectoria política de Asirón no podrá separarse nunca del espacio político del que procede, ni de las fotografías, los gestos y las ambigüedades —cuando no directamente los desprecios— hacia las víctimas del terrorismo. No te has dignado ni a arropar a los trabajadores anónimos de esos dos comercios que hay bajo tu despacho en el Ayuntamiento y a los que nunca has ido a visitar tras los ataques que sufrieron, ataques de odio, por parte de tu ideología. Esa mochila no desaparece con una declaración institucional ni con un llamamiento a la convivencia cuando ya resulta políticamente rentable pronunciarlo.
Existe un momento en el que cualquier dirigente deja de preguntarse cómo quiere ser recordado y empieza a sospechar cómo será recordado realmente. Y ese momento, estoy seguro, ya le ha visitado, de noche, como en un drama shakespeariano, para preguntarle: «Abuelito, ¿por qué le hicimos aquello al niño de la Bajada de Javier?».
Asirón podrá reivindicar su gestión municipal. Para mí, nefasta: ha creado una Pamplona cochambrosa, cutre, más fea y más degradada. Sus partidarios encontrarán motivos para defenderla, seguro. Sin embargo, hay una parte de su legado que ya no depende de él, y eso lo está comprendiendo ahora. Depende de una historia política con la que nunca quiso marcar una ruptura nítida. Entró en política cuando ya habían sido asesinados Tomás Caballero, Miguel Ángel Blanco o la niña de Santa Pola. Ya sabía cuál era la historia del espacio político al que decidía incorporarse. Esa decisión forma parte de su biografía política y también condicionará cómo será juzgado por la historia.
En las leyendas navarras, Teodosio de Goñi buscó la redención cargando con pesadas cadenas. En política funciona de otra manera. Hay cadenas que no son de hierro, sino de memoria. Y esas no se rompen con el paso de los años. No va a bajar un ángel, como San Miguel de Aralar, para salvarte del dragón, porque el dragón eres tú y tu ideología aberchándal de fuego y destrucción. Y eso es todo.