Cierra un conocido bar del Casco Viejo de Pamplona pese a estar rodeado de restaurantes y gran ambiente
Una de las calles con más ambiente hostelero del Casco Viejo de Pamplona ha sumado un nuevo cierre. Se trata de un pequeño establecimiento que había apostado por la comida casera, los pinchos tradicionales y una propuesta con marcado sabor portugués.
El negocio estaba situado en el número 2 de la calle San Gregorio, una ubicación privilegiada en pleno centro de Pamplona, rodeada de bares y restaurantes y con un importante movimiento de personas, especialmente durante los fines de semana y las fiestas de San Fermín.
El establecimiento que ha bajado la persiana es La Casa de Fati, el proyecto personal de Fátima Martins, que abrió sus puertas en abril de 2025 con la ilusión de ponerse al frente de su propio negocio, después de muchos años trabajando en la hostelería pamplonesa.
El cierre se ha producido alrededor de un año y cuatro meses después de su apertura. El local ya se encuentra de nuevo disponible para alquiler, poniendo fin a una etapa que su propietaria ha definido como gratificante, pero también dura.
Detrás de La Casa de Fati estaba la historia de Fátima Martins, nacida en Mozambique y con raíces portuguesas. Antes de emprender esta aventura había trabajado durante 17 años en el bar restaurante Don Lluis, situado en la cercana plaza de San Nicolás, donde había desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en Pamplona.
Cuando abrió La Casa de Fati, Martins afrontó el proyecto acompañada por su hija Elisabete y por su amiga Noelia. El establecimiento había sido completamente reformado y presentaba una imagen renovada para ofrecer un ambiente familiar y cercano.
La cocina se convirtió rápidamente en una de sus principales señas de identidad. La propuesta mezclaba recetas españolas y portuguesas, con pinchos tradicionales, cazuelicas caseras y platos elaborados al momento. Entre sus especialidades figuraban el bacalao a la Fati, los callos con garbanzos, el bacalao a bras o las cazuelicas que iban cambiando en función del día.
También podían encontrarse recetas típicamente portuguesas como los bolinhos de bacalhau, los pastéis de carne o los rissois, además de la contundente francesinha, elaborada con filete de ternera, jamón york, salchicha fresca, queso fundido y una salsa casera.
La oferta se completaba con sopas caseras, tartas, bizcochos y los conocidos pasteles de Belém. La propia Fátima explicaba pocos meses después de abrir que su intención era ofrecer comida sencilla y casera para que los clientes pudieran comer algo rico sin largas esperas. “Los clientes salen contentos”, señalaba entonces.
Sin embargo, sacar adelante el establecimiento prácticamente en solitario y compatibilizar el negocio con la vida familiar ha terminado pesando en la decisión. Tras cerrar La Casa de Fati, Fátima Martins ha regresado al bar restaurante Don Lluis.
La hostelera se ha despedido agradeciendo especialmente el apoyo recibido durante esta etapa. Muchos clientes, ha explicado, terminaron convirtiéndose en amistades y le permitieron cumplir el sueño que había perseguido durante años: ponerse al frente de su propio bar en pleno centro de Pamplona.