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Una reconocida violinista surcoreana revela por qué su violín "está vivo" durante su visita a Navarra

La estrella surcoreana del violín Bomsori Kim. EFE / JESÚS DIGES

La violinista surcoreana ha tocado con la Orquesta Sinfónica de Navarra en Baluarte y ha actuado en Tafalla. En una entrevista, ha explicado su relación con el instrumento y con Sibelius.

La violinista surcoreana Bomsori Kim ha asegurado que su instrumento “es casi una criatura viva” y que necesita “comunicarse” con él cada vez que sale al escenario. La artista ha contado en una entrevista que el violín cambia de un día a otro, incluso cuando se trata del mismo instrumento.

Según ha explicado Bomsori Kim, cada violín tiene su propio tamaño y un sonido distinto, y eso obliga a ajustar la manera de tocar en cada actuación. “El violín es muy sensible”, ha subrayado, al describir esa relación casi personal que se crea con el instrumento.

La música ha detallado que actúa con un Guarneri del Gesù conocido como ‘ex-Moller’, con el que ha desarrollado una conexión muy estrecha. Aun así, ha reconocido que cada jornada es diferente y que tiene que “adaptarse” antes de tocar.

Esa vinculación, ha añadido, hace que cambiar de violín de un día para otro sea muy complicado. “No es posible porque tenemos una relación muy fuerte”, ha señalado, insistiendo en la idea de la comunicación constante con el instrumento.

La intérprete se ha encontrado estos días en Navarra con una agenda centrada en dos conciertos. El jueves ha interpretado el Concierto para violín en re menor de Sibelius junto a la Orquesta Sinfónica de Navarra en Baluarte, en Pamplona.

Este viernes ha actuado en Tafalla, dentro de la misma visita a la comunidad. Navarra, ha comentado, le ha dejado un recuerdo especial porque su primera vez en Pamplona coincidió con su última actuación antes de la pandemia.

Aunque ya había estado anteriormente en la capital navarra, esta ha sido la primera ocasión en la que ha tocado con la Orquesta Sinfónica de Navarra. “Es la segunda vez que vengo a la ciudad”, ha recordado, situando este concierto como un paso relevante en su recorrido por España.

Bomsori Kim ha repasado también su trayectoria, marcada por premios en concursos internacionales como el Tchaikovsky, Reina Isabel y Jean Sibelius. Ha contado que creció en una familia aficionada a la música clásica, aunque de pequeña a veces se dormía en los conciertos, para disgusto de sus padres.

Primero ha empezado con el piano, pero también se quedaba dormida mientras lo practicaba. Con el violín, ha dicho, todo cambió: “Me enamoré inmediatamente y escogí ser violinista a una edad muy temprana”. ¿Qué tuvo ese instrumento para despertarla de golpe?

Sobre la competitividad en Corea del Sur, ha reconocido que forma parte de la vida cotidiana. Ha valorado que esa cultura del esfuerzo ayuda a trabajar duro, algo esencial para dominar un instrumento tan exigente como el violín.

Sin embargo, ha advertido de un riesgo: si la música se mira solo desde el punto de vista de las competiciones, se pierde el sentido. “La música no es para una competición”, ha remarcado, defendiendo el valor artístico por encima de los resultados.

En paralelo, ha hablado del interés mundial por la cultura de Corea del Sur, desde el pop hasta el cine o las series. Ha apuntado que plataformas como Netflix han facilitado el acceso y han permitido que muchos países descubran mejor esa escena cultural.

Del concierto de Sibelius, ha dicho que lo ha interpretado muchas veces y lo ha definido como una obra maestra. Ha explicado que le atrae de forma personal porque el compositor dejó en sus piezas un rastro emocional muy directo, “casi como su diario”.

Antes de un recital, ha confesado que siempre intenta estar relajada, aunque no lo consigue del todo. Ha defendido que los nervios también aportan foco y emoción en el escenario, y que aprende a convivir con ese estado.

Sobre el público, ha notado que la reacción cambia según la ciudad, incluso dentro de España, y ha puesto como ejemplo diferencias entre lugares como San Sebastián, Barcelona, Madrid o Navarra. En Corea del Sur, ha añadido, el público de clásica suele ser más joven que en Europa y a veces se entusiasma “casi como si fuera un concierto de pop”.

La violinista ha firmado un contrato exclusivo con Deutsche Grammophon y ha avanzado que mantiene en marcha nuevos proyectos. “Siempre estoy preparando” grabaciones, ha indicado, dejando abierta la puerta a futuros discos.