Un pueblo de Navarra, con solo 48 habitantes, ya vive su particular cuenta atrás: si todo va según lo previsto, en primavera abrirá por fin un bar-restaurante con tienda de ultramarinos, el primer comercio del municipio en más de 30 años. En el Ayuntamiento se respira ilusión, porque el proyecto no va solo de servir cafés o vender pan: la idea es crear un espacio que anime la vida diaria, facilite el encuentro vecinal y resulte atractivo para la llegada de nuevas familias.
La localidad está situada a 67 kilómetros de Pamplona y a 30 kilómetros de Estella, dentro de la merindad de Estella, muy cerca de la muga con La Rioja y el País Vasco, en el oeste de la Comunidad foral. Un punto estratégico para un pueblo pequeño que quiere volver a tener un lugar donde juntarse… y donde resolver compras básicas sin salir fuera.
Este paso adelante conecta con otras experiencias recientes en Tierra Estella, donde algunos municipios han apostado por bares o pequeñas tiendas para mantener encendida la vida en el entorno rural. Entre los ejemplos está Zúñiga, donde el bar abrió una pequeña tienda el pasado mes de septiembre, o Larrión, concejo del valle de Allín, que desde hace cuatro años cuenta con un negocio impulsado por dos emprendedoras junto a la carretera principal, “muy a mano” para pueblos y valles vecinos.
En Armañanzas, el nuevo proyecto ha requerido una inversión de 215.000 euros y mucho trabajo del equipo municipal, formado por el alcalde, David Pérez de Eulate, y la concejala Ruth Ramos. Una parte clave del presupuesto, 155.000 euros, ha salido de enmiendas a los presupuestos de Navarra aprobadas durante tres ejercicios seguidos.
La idea arrancó en 2023, cuando se dio el primer paso: la compra de una bajera en la plaza del pueblo. Después llegó el derribo del inmueble y la construcción, en su lugar, de un edificio nuevo de planta baja más una altura, que estará comunicado con el anexo quiosco del pueblo. Ese espacio se ha habilitado para acoger un pequeño comedor con vistas. De ahí el nombre elegido para el establecimiento: ‘El Mirador’.
El futuro ‘El Mirador’ se levanta muy cerca del Ayuntamiento y junto a la pared del frontón, en un marco pensado para que se mezclen vecinos y visitantes. A falta de equipar el local con la barra, la cocina y el mobiliario, el alcalde explica que el consistorio está redactando el condicionado para adjudicar su gestión y apunta que ya hay interés por el arrendamiento del servicio.
El regreso de un bar y una tienda no es un detalle menor para un pueblo que ha cambiado por completo en las últimas décadas. En los años 60, Armañanzas llegó a tener 300 habitantes y, con ellos, una vida comercial activa: dos tiendas, una carnicería y dos bares.
Ahora el municipio cuenta con una sociedad, pero el último bar y el último comercio bajaron la persiana a principios de los años 90. Desde entonces, para hacer compras, los vecinos se desplazan a Los Arcos y Viana, los núcleos más próximos.
Armañanzas es una villa situada a 497 metros de altura. Se enclava en un pequeño montículo, al pie de la sierra de Codes, en un ensanche del valle, rodeada por laderas de secano y campos de cereales. Limita al norte con Espronceda y Desojo, al este con Sansol y Torres des Rio, y al sureste con Bargota.
La localidad también arrastra historia. Fue castellana entre 1463 y 1753, y al reincorporarse a Navarra lo hizo como villa. Estaba regida por un alcalde nombrado por el virrey a propuesta de la propia villa. En 1849 tenía escuela, cuyo maestro ejercía a la vez como sacristán y secretario. La escuela funcionó hasta 1976, cuando los niños fueron trasladados al colegio de Los Arcos.