SOCIEDAD

El campo navarro pide paso ante los incendios: “Estamos en primera línea y sin un marco claro”

Un helicóptero transporta agua para sofocar las llamas de un incendio en Navarra. PABLO LASAOSA / ARCHIVO

La organización reclama al Gobierno foral un plan con Bomberos para mejorar la prevención, la extinción inicial y la cobertura de agricultores y ganaderos.

Los incendios agrícolas en Navarra han vuelto a situarse en el centro de la preocupación del campo con la llegada de la temporada de cosecha de cereales, oleaginosas y proteaginosas. Semilla y Belarra ha pedido al Gobierno de Navarra un plan específico para integrar a agricultores y ganaderos en la prevención y extinción de fuegos durante el periodo estival.

La organización ha advertido de que todo el trabajo de un año debe recogerse ahora en unas semanas marcadas por altas temperaturas, baja humedad ambiental y posibles rachas fuertes de viento. Además, ha señalado que las lluvias de invierno y primavera han favorecido un importante crecimiento de pastos y arbustos, lo que puede aumentar el riesgo de que un conato alcance grandes dimensiones.

Desde Semilla y Belarra han mostrado su preocupación porque, a su juicio, no se ha afrontado el problema de los incendios desde una perspectiva integral. La entidad considera que sigue sin incorporarse de forma adecuada a un colectivo que puede resultar fundamental en la lucha contra los fuegos: agricultores y ganaderos.

La organización ha recordado que los incendios pueden tener un origen natural, como los rayos, o humano, tanto accidental como provocado. En el caso de los incendios agrícolas derivados de las labores del campo, ha subrayado que los profesionales del sector son los primeros interesados en reducir al máximo las probabilidades de que se produzcan.

Semilla y Belarra ha explicado que están en juego las cosechas pendientes, la maquinaria agrícola y el entorno natural, que forma parte también del patrimonio de toda la sociedad. Por eso, ha defendido que una intervención rápida en los primeros minutos puede ser decisiva para evitar que un fuego se propague.

La entidad ha destacado que la implicación de los trabajadores del campo es ya muy elevada. Según ha indicado, muchos agricultores revisan su maquinaria agrícola y la equipan con medios de extinción por encima de lo exigido por la legislación vigente.

Entre esos medios, ha citado mochilas, extintores, cubas de agua y batefuegos. Sin embargo, ha lamentado que pocos agricultores y ganaderos hayan podido recibir formación específica sobre la correcta utilización de estos recursos en una situación real de emergencia.

Por este motivo, Semilla y Belarra ha planteado la necesidad de colaborar con el Cuerpo de Bomberos. La organización considera imprescindible recibir formación para afrontar con seguridad los incendios fortuitos que puedan originarse durante las labores de cosecha, especialmente en sus primeros instantes.

La entidad ha solicitado un plan junto al Departamento de Bomberos para formar a agricultores y ganaderos en la contención y extinción de fuegos. La propuesta incluye sesiones teórico-prácticas que permitan que las intervenciones sean eficaces, coordinadas y seguras.

La organización también ha señalado que falta definir el papel que pueden adoptar agricultores y ganaderos ante incendios de cualquier origen que afecten a tierras de cultivo, zonas de pastos o espacios forestales. ¿Qué ocurre cuando todos los medios disponibles resultan insuficientes ante un fuego de rápida propagación?

Semilla y Belarra ha reconocido la profesionalidad de los bomberos, las brigadas antiincendios y la maquinaria pesada que pueda contratarse en cada emergencia. Sin embargo, ha advertido de que, en situaciones de gran acumulación de masa vegetal y climatología adversa, todos los recursos pueden quedarse cortos.

En ese contexto, la organización ha recordado que agricultores y ganaderos participan de forma voluntaria en incendios, nevadas, inundaciones y otros desastres naturales. Muchas veces, ha apuntado, lo hacen incluso sin que se les solicite colaboración y sin contar con un marco que respalde esa actuación.

El problema, según ha advertido Semilla y Belarra, es que los cuerpos profesionales y la maquinaria contratada sí cuentan con seguros y garantías para desarrollar su trabajo. En cambio, quienes acuden con sus tractores y herramientas pueden poner en riesgo sus medios de vida y su propia seguridad sin una cobertura adecuada.

Por ello, la organización ha reclamado una reglamentación que defina cómo debe ser la participación de agricultores y ganaderos en la extinción de incendios. También ha pedido una fórmula para que tanto las personas como los medios utilizados queden cubiertos por un seguro adecuado.

La propuesta incluye además integrar en los órganos de gestión de cada incendio a representantes de los propios agricultores y ganaderos. Semilla y Belarra ha planteado también la participación de otros colectivos, como los cazadores, por su conocimiento del terreno.

La organización considera que el conocimiento de la zona, de los accesos, de las personas que podrían colaborar y de los medios disponibles puede resultar vital para una extinción más rápida. Por ese motivo, ha solicitado una reunión con el Departamento de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra.

La petición ha sido firmada por Alberto Alecha, presidente de Semilla y Belarra, dentro de la campaña de lucha contra los incendios agrícolas. La organización busca abrir una vía de colaboración para mejorar la prevención, la formación y la seguridad de quienes trabajan en el campo en Navarra.