“Lo que sí que puedo decirles es que aplaudo estas iniciativas promovidas por nuestro amado club en las que se fomenta el orgullo y pertenencia no solo a un equipo de fútbol sino, como es nuestro caso familiar, a una tierra.”
El pasado 6 de marzo nació nuestro segundo hijo. Se llama Pablo.
Mi mujer, Sherezade, en su infinita generosidad, una vez más, decidió que el nombre de nuestro retoño fuese el mismo que el del padre y, claro, un servidor, pues qué les digo, encantado.
Come y duerme, ¿sabe usted? Y los que tienen hijos saben que eso es una bendición.
Al haber nacido Pablo en la isla de Gran Canaria, al igual que su hermana, Amalia, y que mi mujer, natural de La Aldea de San Nicolás, lo normal es que le inculcásemos los colores de la Unión Deportiva Las Palmas, amarillo y azul.
Sin embargo, el abuelo paterno, D. Luis Sabalza, pese a vivir a casi tres mil kilómetros de distancia, no quiso que sus nietos olvidasen sus raíces navarras y se preocupó muy mucho de que Amalia obtuviese, en el año 2023, el carnet de Osasunbebé, que venía acompañado de dos chupetes, un babero y el body con el escudo de Osasuna.
0-1 para Osasuna.
Y fue este año, como les digo, cuando el presidente del club osasunista, ante la posibilidad de empate por parte del equipo de casa —del nieto—, remitió hasta la isla redonda un pack consistente en una equipación completa —camiseta de juego y pantalón— y un peluche.
La iniciativa promovida por la Fundación Osasuna también incluye, para los nacidos en la Comunidad foral —no es el caso—, una libreta En Marcha de Caja Rural de Navarra con sus primeros 50 euros de ahorro.
Esta acción permite que todos los nacidos desde el 1 de octubre de 2025 obtengan en las oficinas de Caja Rural de Navarra un pack y puedan sentir desde la cuna la pasión por los colores que les acompañarán el resto de su vida.
0-2 para los rojillos.
Ya saben todos ustedes lo que es ser de Osasuna.
Alegrías en unas ocasiones y sufrimiento en otras, como en el final de esta temporada.
Dos emociones que un aficionado a nuestro equipo asume, prácticamente, desde la cuna.
Debe de ser muy aburrido ser del Real Madrid o del Barça, ¿no lo creen? Siempre lo mismo.
Osasuna es, cómo les diría, como la vida misma…
Alegrías, decepciones, sufrimiento, amor, lucha, pasión.
No sé si el día de mañana mis dos hijos tendrán a Osasuna como su primer equipo frente a la Unión Deportiva. Me gustaría que fuesen ambas.
Lo que sí que puedo decirles es que aplaudo estas iniciativas promovidas por nuestro amado club, en las que se fomenta el orgullo y pertenencia no solo a un equipo de fútbol, sino, como es nuestro caso familiar, a una tierra.
A mi tierra, Navarra, que, de esta manera, también lo es ya de mis dos hijos.
¡Aúpa Osasuna!