“Aquí no hay mentiras sino descubrimientos entre la pareja protagonista encarnada por Robert Pattinson y Zendaya. El resto de la película es cómo esto afecta a la pareja”
Y si todavía lo continuase, diría: ¿Qué es lo peor que has estado a punto de hacer?
Así es como este guionista y director noruego Kristoffer Borgli —ya me gustó lo que hizo con Nicolas Cage— juega con la fórmula de las comedias románticas. Ni se inventa una nueva ni deconstruye la existente y, aun así, es mi top 2 del 2026.
Sinopsis: Una pareja, días antes de su boda, se enfrenta a una crisis cuando unas inesperadas revelaciones desbaratan lo que uno de ellos creía saber del otro.
Disponible en Itaroa y Baiona desde el viernes 29.
El esquema básico lo conocemos todos: chico que conoce chica. Todo va bien —normalmente sostenido sobre una mentira; esta se descubre—, crisis y reencuentro.
¿Y entonces qué hace The Drama diferente? Aquí no hay mentiras, sino descubrimientos entre la pareja protagonista encarnada por Robert Pattinson y Zendaya —a ambos los veremos este año en La Odisea y Dune: Parte Tres—.
El resto de la película es cómo esto afecta a la pareja. Infinitamente más interesante que las mentiras típicas como origen de la tensión. Qué ganas tenía de ver una película como esta: un título de presupuesto medio, con actores buenos y comerciales que aceptan salarios bajos por un guion y director originales.
No es casualidad que el fenotipo de la sala —la vi en Francia en abril— fuese el contrario al de una película de Marvel y exactamente igual que el de Cumbres Borrascosas de hace unos meses: mujeres de 25-30 años.
El filme tiene muy buen ritmo, actores carismáticos, Boston de fondo… Pero, además, consiguen hacer comedia sobre un tema imposible —que no diré—. Un tirabuzón constante, con bromas que tenía a la sala a carcajadas. Es increíble la habilidad del filme para hacer comedia de los personajes tomándose en serio un tema hipersensible. Y uno nunca pensaría que la cinta se ríe de “ese tema”.
Esta comedia romántica utiliza los arquetipos para hablar de otros temas. Dándole un frescor inmediato, así se entiende que esta sea la tercera película más taquillera del estudio indie, A24, con 128 M —costó 28 M—.
Metiéndome en barrizales, me parece muy interesante cómo Zendaya, de ascendencia mixta, elige no participar en historias que hablen solo de racismo. Sus personajes pueden lidiar con temas de raza, pero nunca es el argumento principal. Aquí vemos una pareja mixta y esta diferencia nunca es mencionada.
Esto no disminuye su compromiso y creo que la hace una actriz más interesante, impredecible y accesible para todo Occidente. Lo que explica que quizás sea la actriz más importante de Europa y América.
Creo que esto es así porque tanto la película como la actriz tienen inquietudes más complejas.