• lunes, 20 de mayo de 2024
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Opinión / A mí no me líe

Mata más el frío que el calor

Por Javier Ancín

"Una de las cosas que me sorprendió cuando me escapé varias veces en la pandemia con el coche por España, a ver si me detenían por las autovías, para tener algo que contar a los nietos, fue que solo se movían coches de altísima gama... una cosa alucinante".

Dos personas se refrescan en el río Arga a su paso por Huarte. JESÚS DIGES / EFE
Dos personas se refrescan en el río Arga a su paso por Huarte. JESÚS DIGES / EFE

Llevo canturreando varios días, sin saber dónde se me ha pegado, una estrofa de La cabra mecánica, el grupo de Lichis. Concretamente la que dice que mata más el tabaco que los aviones y que por eso ha perdido el miedo a volar... se supone que porque fuma, como así lo anuncia en la siguiente, que para celebrarlo, lo de perder el miedo a estar en las nubes, enciende la Faria de las grandes ocasiones.

Felicidad, que bonito nombre tienes... continúa el estribillo de la canción, pero eso ya es otro cantar, que decía el señor Chinarro.

Qué cosa el miedo, y sus formas de operar, tan irracionales. A lo que tendría que habérselo cogido, montado en el avión, es al humo pero es el fumar lo que le quita el miedo a las alturas. Felicidad, vete tú a saber dónde te metes...

Esta semana, como ya nos vamos acercando al veranito y para que la gente no se despiste con sus miedos, que este frío hace dudar al más creyente, nos han lanzado carnaza, o un plato de soja rebosante si eres vegano, para tenernos atentos acojonados. No te olvides del miedo... no vayas a dejar de abusar del Prozac o los ansiolíticos y encontrarte con la felicidad.

La noticia era que ha aumentado el porcentaje de muertes por calor. Oh-my-God. En euskera batua, la órdiga, Juangoikoa (sic). Mucho. La de Dios. ¿No vas a tener miedo?

Ten miedo al cambio climático, haz lo que yo te diga para combatirlo, obedece, no cuestiones, avanza por donde yo te digo que tienes que avanzar, consume lo que yo te digo que tienes que consumir... o dejar de consumir lo que yo quiera. No te muevas ahora. Ya tienes un móvil y un cubículo con un camastro desde donde mirar el mundo, desde donde ligar, desde donde follar solo con tu mano, desde donde comunicarte con tus amigos, desde donde comprar lo que necesitas. ¿Para qué quieres viajar si matas a las focas o a las ballenas en el Ártico cada vez que visitas una ciudad? El turismo mata.

Los poderosos no hacemos turismo, los poderosos podemos movemos porque buscamos tu bienestar con nuestros aviones privados.

Una de las cosas que me sorprendió cuando me escapé varias veces en la pandemia con el coche por España, a ver si me detenían por las autovías, para tener algo que contar a los nietos, fue que solo se movían coches de altísima gama... una cosa alucinante. Me sentía ridículo con mi golfito en aquella pasarela de Top Models.

Cochazos y camiones, para tenernos abastecidos cada uno en nuestra celda. ¿Os acordáis del último gran viaje de Irene Montero antes de dejar de ser ministra, con sus amigas, a Nueva York, en un Falcon del Estado pagado por todos nosotros? Era por nuestro bien, fachitas. Que Sánchez coja un Súper Puma, el helicóptero más grande la fuerza aérea después del Chinook, para recorrerse los 20km que hay de la Moncloa a la base aérea donde tiene listo siempre su avión, es también para salvarnos. Lo que mata es tu perolo diésel para ir al pueblo o a la playa a pasar el día, con tu familia, con tus amigos, con tu bocata de lomo, maldito asesino de animales. Te vamos a imprimir la carne, carne sintética, que vas a comprarnos de aquí en adelante a nosotros a precio de oro, para salvar el planeta.

El miedo, qué cosa el miedo, tan paralizante, tan esclavizante, tan controlador.

Lo que no te contaba la noticia es que mata más el frío que el calor, es decir, que el porcentaje de personas que han dejado de morir desde que no hay las oleadas de frío salvaje de otros años es mucho mayor. Al final, la cuenta de la vieja, es que salvo que lo bueno para los que mandan sea matarnos, nos sale mejor a la sociedad un clima más benigno -las dos mejores palabras que te pueden decir en esta vida, que sentenciaba Woody Allen, no son te quiero sino es benigno- que volver a los tiempos del congelador europeo. Pero el miedo no nos deja llegar a las conclusiones más lógicas, solo a los fetichismos más locos, que son, precisamente, los que más tranquilos hacen vivir al poder. Y eso es todo.


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Mata más el frío que el calor