No será porque no lo han escenificado veces, lo digo para los que aún te exigen creer en unicornios. Todos los años el mismo mensaje: el euskera, la ikurriña y el apoyo a los asesinos aberchándales de la Eta es el mismo pack indisoluble, un todo incluido, como las pulseritas de los complejos hoteleros horteras del Karibe.
Lo primero que le vamos a exigir para aprender y hacer uso del euskera es que desfile con una bandera que no es la suya y que apoye a un asesino. Si no lo hace, váyase a animar al Alcoyano, aquí no es bienvenido. Kanpora.
Está todo inventado. Si no apoyas a un violador, no participarías en una carrera donde se apoya a violadores. Te paras, te echas a un lado y que pasen. Es lo que pensé al ver al presidente del parlamento de Navarra, del PNV, y al alikate de Pamplona, del partido de la Eta, en la Korrika.
Yo es lo que haría si en una de esas carreras para cuarentones a las que me apunto, la organización permitiera salir a alguien que llevara en su camiseta una foto de las múltiples manadas violadoras que ha habido por España en los últimos años. Yo aquí no pinto nada, me voy a mi casa.
Y no un apoyo tangencial, que puedas disimularlo, un apoyo estructural, que una vez más han portado por las calles de Irroña el amasador de pan con la bandera de la comunidad autónoma vasca -yo les agradezco que no manchen para estas mierdas la bandera de Navarra y la de Pamplona-, hasta niños con la cara de asesinos en sus camisetas.
Txibite, que no solo gobierna gracias al apoyo de los aberchándales, que cada año pacta los presupuestos de Navarra con Araiz —el de “socializar el dolor”—, sino que también fue quien les regaló la alcaldía de Pamplona en aquella moción de censura negociada por Santos Cerdán, puso un tuit contra todo eso.
Un tuit que es un poco como esa compañera que tenía yo en la uni: desayunaba tres bombazos de crema pero el café con sacarina, por favor, que me estoy cuidando la línea. Yo estoy contra del azúcar y a favor de la paz en el mundo. Es decir, sus socios seguirán siendo sus socios, la alcaldía de Pamplona el Psoe seguirá manteniéndola en la cabeza de Asirón I el Siniesto.
El asesinato con fines políticos tiene premio: poder, visibilidad y capacidad de influencia a cambio de silencio, respaldo, complicidad. El Psoe te regala la muñeca chochona si tus votos son necesarios para que Sánchez disfrute de sus fines de semana en bici eléctrica por el monte y de sus vacaciones en avión privado, rodeado de amigos a los que les pagamos la estancia en la residencia real de La Mareta, en Lanzarote.
Asistir a este espectáculo de despiece de la ética y la moral es acojonante. Si el Psoe quisiera, esto se habría acabado ayer, pero el Psoe no quiere. Está muy cómodo en este aberchandalato que se han montado de reparto de poder, maletas, túneles, etarras y vuelos a Santo Domingo. Y eso es todo.