• lunes, 15 de julio de 2024
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Opinión / Tribuna

La manipulación del elector

Por José Luis Díez Díaz

“Así son los electores, así son los elegidos. Si estos son malos es porque los primeros son peores” dice un antiguo proverbio francés.

Recuento en un colegio electoral de las elecciones del 10N. PABLO LASAOSA 9
Recuento en un colegio electoral de las elecciones del 10N. PABLO LASAOSA 9

Y no le falta razón, para tener políticos competentes hay que tener “buenos electores” que voten con conocimiento y libertad, como preconiza una auténtica democracia. Pitágoras hace más de 26 siglos decía “la libertad le dijo a la ley: me estorbas, pero esta le contesto: te guardo”. La libertad no es sólo un derecho sino que también es una obligación. Tener una mente abierta y libre es llenarla con algo valioso: la verdad.

En estos momentos más que nunca (pandemias, invasiones-guerras, crisis económicas…) a pesar de la avalancha de información inmediata que disponemos a través de internet , televisión, radio y otros medios, el conocimiento de la verdad tiene una casi insalvable barrera que es la manipulación política ,que mediatiza la democracia, en unos regímenes más que en otros, y hace que la verdad tenga versiones diferentes y a veces contradictorias.( la verdad absoluta no existe).

La manipulación política con una serie de potentes, subliminales y e innovadoras estrategias con sus consiguientes técnicas, ( por ej. las encuestas del CIS), a las que recurren los decisores políticos, implementando la llamada ciencia política(oxímoron), o mejor el arte de la política, es una fuente inagotable de penetración en la mente de los futuros votantes, al servicio interesado de partidos y grupos de opinión. 

La principal herramienta para la manipulación de los electores son los “mass media”, en su incontrolable diversidad,  condicionando su libertad, y contando en la mayoría de los casos, sobre todo las televisiones, con diversos e inconfesables tipos de ayudas de las administraciones de los diferentes partidos o coaliciones que ostentan los gobiernos.  

Para  Xavier Zubiri, filósofo español :” Estamos innegablemente envueltos en todo el mundo por una oleada de sofística. Como en tiempo de Platón y Aristóteles también hoy nos arrastran inundatoriamente el discurso y la propaganda”. Goebbels ministro de propaganda nazi .” Si una mentira es lo bastante grande será más creíble que una serie de pequeñas mentiras”. 

Hayek, filósofo austríaco (1899-92)  advierte “el mayor peligro para la libertad proviene hoy día, de los eficientes y expertos administradores preocupados exclusivamente con lo que consideran el bien público”.

Alejando Llano, filósofo, ex-rector UN en Humanismo Cívico ”La manipulación tantas veces operada por los “mass media” encuentra un límite y un contraste entre lo que nosotros hablamos, en lo que oye y dice la gente que no tienen la fea manía de mentir”. 

Una imagen vale más que mil palabras, apostilla la sabiduría popular, o “de lo que veas créete la mitad y de lo que te cuenten la cuarta parte”. Sin duda la televisión es el medio en el que menos esfuerzo necesitan sus consumidores para satisfacer su curiosidad o disimular su ignorancia. La libertad de manejar el mando a distancia es meramente pasiva, diferente a la libertad activa para decidir lo que leer o saber. El presionar el mando recorriendo las diferentes cadenas no pasa de ser un mariposeo compulsivo que no supone gasto a nuestro cerebro. Si se está viendo la tele, ni se lee ni se piensa.

Es necesario  tener un criterio para poder ejercer de modo responsable, la elección de nuestros gobernantes, evitando que los poderes públicos a través de esa manipulación político-mediática interfiera en el proceso de llegar a conseguir una libre opinión. No es fácil conseguirlo ante un medio como la televisión con sus efectos narcotizadores o adormecedores.

La lectura puede ser un antídoto así como charlas, tertulias que nos permitan intercambiar opiniones y contrastarlas de manera que vayamos formando criterio con respecto a asuntos o acontecimientos que nos interesen, algo que nos suponga un cierto trabajo para el cerebro, y no la pasividad ante el televisor, evitando el crónico aborregamiento.

Hagamos un esfuerzo, en reflexionar, analizar, o profundizar en temas, como por ej. la contienda civil, la transición, la memoria histórica, la economía, etc., que debidamente contextualizados, nos pueden, quizás, dar una diferente visión de los mantras habituales, aproximándonos a la VERDAD, formando opinión frente a distorsionadas e interesadas informaciones que sobre ello  ofrecen muchos partidos políticos y grupos, y así con libertad y criterio votemos a los mejores políticos. 


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