• miércoles, 17 de abril de 2024
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Opinión / Tribuna

La Navarra no nacionalista ni separatista

Por José Luis Díez Díaz

"El partido foral mayoritario tiene en breves fechas una cita decisiva, el XIII Congreso, que puede ser el comienzo de un triste recorrido hacia una meta de conversión en un testimonial partido regionalista, o quizás llegar a resurgir como el ave fénix".

Los miembros del Consejo Político de UPN celebran sesión ordinaria para referirse a la actualidad política. PABLO LASAOSA 07
Los miembros del Consejo Político de UPN. PABLO LASAOSA

El Diario “El Mundo", el sábado 29 de julio de 2023 publicaba una recopilación de los resultados de las elecciones desde hace 45 años en las diferentes comunidades autónomas, y en Navarra contemplaba tres bloques: conservador o derecha, con un 31,95%
de votos, la izquierda progresista con el 27,4% y el nacionalismo separatista 17,3 %. (86,65% de los votantes al no considerar otros pequeños partidos)

Los recientes resultados de las elecciones generales en Navarra del pasado mes de julio, agrupando bloques similares, tienen un cierto paralelismo, aunque con diferencias significativas: bloque conservador, (UPN-PP-VOX) 37,61%, izquierda progresista (PSN)
27,38 y nacionalismo-separatismo (Bildu-GeroaBai Sumar) 33,06%. (Casi el 100% de los votos).

En cuanto a las forales de julio de 2023, los resultados porcentuales son: bloque conservador 39,2 %, izquierda-progresista 20,7% y bloque nacionalista-separatista (con izquierda extrema) el 36,4%.

En los comicios municipales de mayo del 2023, en la capital navarra el bloque conservador alcanza un 41,61%, frente a los nacionalistas-separatistas con un 37,85%; y la izquierda progresista el 15,64%.

Es evidente que la sociedad de Navarra ha cambiado, ha evolucionado al ritmo de la vida, y ha experimentado un notable incremento su población con casi un 20% de migración, y así mismo, el índice de envejecimiento, aunque se sitúa entre la media de
resto de las comunidades autónomas en relación con el total de habitantes, tiene un significativo efecto.

Los habituales tres tercios que tradicionalmente distinguíamos en la bolsa electoral, se han desplazado algo, produciéndose un incremento del tercio conservador, pero estancado y dividido, y por parte de sectores de la izquierda (progresista o extrema) se constata una tendencia a disolverse o ennoviarse con el nacionalismo y mirando hacia el separatismo.

En ello han podido influir los hábitos, costumbres, carencia difusión cultural del bloque conservador hasta el esnobismo o la clásica reafirmación ante cierta corriente socio-política de moda, además del gran desconocimiento de la realidad de la Comunidad Foral bien por ignorancia o por no analizar con objetividad intencionadas versiones de la historia difundidas desde el nacionalismo o progresismo.

El catedrático de historia y gran divulgador de la de España, García de Cortázar (1942- 2022) afirmaba “querer limpiar la historia y quitar de ella los pasajes que no nos gustan es una locura” y en otra ocasión más reciente diciembre de 2021 dijo que “el secesionismo se reafirma negando la realidad histórica y presente de España. Se quiere contar la historia de España a partir del siglo XIX para satisfacer a los independentistas”.

Gráfica es la frase reciente de César Oroz, titular de la viñeta de la “última” de DN “No te agarres a la historia para justificar tu proyecto ideológico”.

Un destacado y veterano miembro nacionalista, comentando la actual situación del partido foral mayoritario, dice que es una contradicción que desde el “centralismo españolista se pueda defender Navarra”, incluso que el centralismo es el único enemigo de su personalidad política.

Creo que si Navarra conserva este régimen histórico, con sus pactos y acuerdos desde hace más de cinco siglos, a pesar de los intentos del PNV desde final del siglo XIX de anexionarlo a las vascongadas, es precisamente debido al centralismo, que así lo ha respetado y mantenido hasta la fecha. Navarra no se ha sometido ni al centralismo ni al nacionalismo, constituyendo una Comunidad Foral integrada en la unidad de España.

El partido foral mayoritario tiene en breves fechas una cita decisiva, el XIII Congreso, que puede ser el comienzo de un triste recorrido hacia una meta de conversión en un testimonial partido regionalista, o quizás llegar a resurgir como el ave fénix.

Lo que se oye y transmite en vísperas de su vital cita del 28 de abril, es que puede ser “más de lo mismo” y que la endogamia vocacional de colocación en listas de sus dirigentes, ciegue o impida proyectar un futuro prometedor de un auténtico partido regional (de los pocos sobrevivientes en la nación).

Hace unos días un artículo de una cualificada parlamentaria, titulado “UPN: candidatura única para ser útiles para Navarra” proponía varias claves para resurgir, y entre otras pedía aglutinar sensibilidades, y mayor dedicación exclusiva al partido en su día a día.

Repasando la trayectoria de UPN, desde sus orígenes, siempre se ha detectado que la concentración de poder en el comité ejecutivo debía ser matizada dada la creciente influencia y protagonismo de los cargos públicos en el aparato del partido, y el faccionalismo que divide al partido en cada Congreso es tónica habitual.

En las últimas generales UPN ha pasado a ser el cuarto partido en la Comunidad, debido a su falta de estrategia, con una desnortada dirección y cuestionado liderazgo, además de la ansiedad por alcanzar el despacho de la Avda. de Carlos III (espero no
cambie de nombre) con vistas a la estatua de los Fueros.

Todo ello es la consecuencia directa de los errores cometidos en anteriores citas electorales intentando todo tipo de maniobras, ofrecimientos y pactos para conseguir poder, confundiendo a su fiel y veterano electorado que no llega a entender ciertas decisiones y personalismos que las motivaron.

La menestra del gobierno foral, a imagen y semejanza del de España, tiene su mérito, pues llegan a crear un plato, que sazonado con la ostentación del poder, combinan derechas nacionalistas e izquierdas separatistas (que no hacen ascos al centralismo) e izquierdas progresistas. Sin embargo una posible auténtica menestra con sustrato común y afín de centro derecha centralista y derecha más a la derecha, han sido incapaces de llegar a acuerdos con más base y ligazón que la de sus oponentes políticos confundiendo al electorado.

Esta cita de UPN es muy importante de cara a consolidar y tratar de incrementar el porcentaje no nacionalista ni separatista, ilusionando y motivando a mas votantes, y en especial aglutinando sensibilidades dentro del bloque conservador, y como manifiestan muchos veteranos afiliados y ex militantes es tarea sencilla: “Aquí UPN y en Madrid, PP”, sin desdeñar ni descalificar a otro partido no nacionalista que también forma parte del arco parlamentario.

Esta Navarra y esos navarros no nacionalistas ni separatistas existen, son hoy por hoy mayoritarios, y ser navarro debe ser seña de una generosidad solidaria y comunicación intercultural a base de trabajo y honestidad.


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