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La argentina que mantiene vivo un bar centenario en un pueblo de Navarra: "Vine a fiestas y me quedé"

La argentina Analía junto a Óscar en el bar Rebolé de Sangüesa. Navarra.com
Dos especialidades se han convertido en las estrellas de la casa: el gambón rebozado y la bola de pimiento rellena de carne.

Analía Yerdeo Giangiulio mantiene vivo un bar centenario en Navarra después de llegar desde Argentina casi por casualidad. Tiene 50 años, lleva 27 en esta tierra y reconoce que todo empezó con un viaje de trabajo que terminó cambiándole la vida: “Vine a fiestas y me quedé”.

El Bar Rebolé está en el número 50 de la calle Mayor de Sangüesa, muy cerca de otros negocios conocidos de la localidad como Sola Moda, también centenaria, o el conocido bar El Pilar con su pincho de pimiento. El Rebolé es un establecimiento de cafés, pinchos, almuerzos y pincho pote que ha conservado el ambiente cercano de los bares de pueblo.

Analía es natural de Mendoza, en Argentina, una tierra que recuerda con cariño y con una frase muy suya. “Soy de la tierra del sol, del buen vino y de las mujeres bonitas”, ha contado. Allí conserva a toda su familia, aunque viajar se ha complicado en los últimos años.

“Intento escaparme, pero tras la pandemia fue complicado. Estuve el año pasado, pero los pasajes están carísimos y un bar te deja poco margen”, ha explicado. Aun así, mantiene muy presente su origen y la vida que dejó atrás antes de instalarse definitivamente en Navarra.

La historia reciente del local cambió en noviembre del año pasado, cuando la familia Rebolé vendió el bar a una sociedad de Pamplona. Esa nueva propiedad le propuso a Analía seguir al frente del negocio, donde ya llevaba 12 años trabajando y donde se había ganado la confianza de la clientela.

“Estamos contentos. Tenemos una clientela muy fiel y, sobre todo, la gente viene, la conoces, sabes lo que quiere y la tratas por su nombre en el pueblo”, ha señalado. Para ella, ese trato diario es una de las claves de un establecimiento que ha superado ya los cien años de vida.

Analía reconoce que los comienzos no fueron sencillos, pero el negocio ha logrado afianzarse con el paso del tiempo. “Al principio fue complicado funcionar, pero ya nos hemos afianzado. Llevamos 12 años y hay que agradecer a la clientela, a mis chicas de los cafés por la mañana, a mis chicos de los almuerzos, a los del pincho pote que no fallan… No me puedo quejar”.

El establecimiento no funciona como restaurante, sino como bar de pinchos y cafetería. Los fines de semana sirven fritos y hay dos especialidades que se han convertido en las estrellas de la casa: el gambón rebozado y la bola de pimiento rellena de carne. También ofrecen calamar, callos, menudicos y huevos “con lo que sea”.

Los viernes, a las 19.30 horas, el pincho pote reúne a muchos clientes con un pincho gratis para todos. Además, los viernes y sábados dan cenas, mientras que el resto de los días han apostado por los almuerzos. En total, trabajan cinco personas y abren desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche, salvo los miércoles.

La llegada de Analía a Sangüesa empezó en Madrid, donde acudió a la Universidad Complutense para terminar sus estudios. Después llegó el cacerolazo en Argentina y decidió no volver. Más tarde trabajó en un restaurante de Palamós, en Gerona, donde un cocinero vinculado a Sangüesa le abrió la puerta a una oportunidad inesperada.

“Vine a trabajar a unas fiestas de Sangüesa hace 27 años al bar Acuario, que ya no existe. Me enamoré del pueblo, de la gente súper amable y de su vida, así que decidí quedarme”, ha recordado. Desde entonces, ha formado aquí su familia y es madre de dos hijos navarros de 14 y 16 años.

Ahora está a punto de cumplir 50 años y espera que el Bar Rebolé siga adelante pese a las dificultades. “Las cosas están complicadas y se nota que la gente se ajusta un poco. No hay mucho paro, pero los alquileres y la cesta de la compra han subido. Los bares lo notamos”, ha afirmado. Aun así, sigue disfrutando de la hostelería y de esa relación diaria con la gente que, después de tantos años, la ha convertido en una vecina más de Sangüesa.