Andrei Cristian Caruntu, un joven de 28 años nacido en Rumanía y criado prácticamente toda su vida en Navarra, ha encontrado su nueva aventura profesional. Desde mediados de noviembre de 2025 está al frente del bar del centro cívico, un espacio al que ha conseguido devolver actividad y estabilidad.
Andrei asegura que la experiencia está siendo muy positiva en Olite, una de las localidades más visitadas de Navarra. “Hemos empezado una aventura y estoy muy contento”, explica. Desde que abrió, ha sentido el respaldo de los vecinos. “La gente nos ha acogido con los brazos abiertos”, destaca.
Uno de sus principales logros ha sido recuperar un espacio que llevaba tiempo sin encontrar continuidad. Su objetivo es convertir el bar en un establecimiento estable y, al mismo tiempo, en un punto de encuentro para los vecinos.
Aunque nació en Rumanía, Andrei llegó a España con 10 años. Ha vivido buena parte de su vida en Pamplona y se siente completamente integrado. “Llevo 18 años aquí. He estudiado aquí, tengo aquí mis amistades y todo lo que conozco está aquí. Me considero un navarro más”, afirma.
Su llegada a Navarra se produjo después de que su madre, Gabriela, viajara primero para buscar trabajo. Posteriormente llegó él. Su madre continúa viviendo en Pamplona junto a su hermana pequeña, Elena.
Antes de llegar al centro cívico de Olite, Andrei ya había trabajado en hostelería. Junto a su pareja, Manuela, colombiana de 25 años, gestionó durante cerca de un año una cafetería próxima a la calle Estafeta de Pamplona.
La pareja vive en Olite desde hace seis años y, cuando apareció la posibilidad de hacerse cargo del bar, decidió volver a intentarlo. “Teníamos ganas de retomar la actividad”, explica Andrei. Manuela se ocupa principalmente de tareas administrativas y él lleva el día a día.
La propuesta se basa en una comida sencilla, abundante y a precios ajustados. Ofrece hamburguesas, bocadillos, platos combinados y comida informal, además del servicio de barra, tanto para vecinos como para visitantes.
Uno de sus mayores reclamos es el plato del día, que cuesta 13 euros e incluye cinco opciones para elegir, postre, café y pan. Entre los platos con más éxito destaca la chistorra de Navarra con patatas fritas. “Es el rey del mambo”, reconoce. También gusta mucho el lomo guisado.
Las hamburguesas se han convertido en otra de las especialidades. Andrei destaca que apuesta por la elaboración propia. “No cogemos comida procesada. La producimos nosotros y se nota porque la gente repite”, asegura.
Además de la comida, quiere que el local recupere plenamente su función social. El bar está junto a la oficina de Correos y la escuela de música y dispone de una terraza exterior que gana protagonismo con el buen tiempo.
Las opiniones de los clientes reflejan el buen momento del negocio. Varias reseñas destacan el trato, la comida casera, las cantidades y los precios. “Excelente trato, excelente comida y excelente el precio”, señala una de ellas. Andrei ha encontrado en Olite un proyecto estable y un bar al que ha conseguido devolver la vida.