Un ayuntamiento de Bildu en Navarra reconoce su ineficaz gestión de la policía: "Hay un problema estructural"
El Ayuntamiento defiende una reorganización del cuerpo tras meses de bajas, denuncias sindicales, críticas políticas y problemas para cubrir los turnos.
El Ayuntamiento de Ansoáin ha reconocido que la situación de la Policía Municipal responde a un problema “estructural y organizativo” y ha defendido su compromiso con un servicio público “sostenible, organizado y de calidad”, después de varios meses de tensión interna, bajas laborales, denuncias sindicales y críticas políticas por el funcionamiento del cuerpo.
El Consistorio ha presentado en una comisión municipal un análisis interno sobre la situación de la Policía Municipal durante la presente legislatura. Según ha explicado, el objetivo ha sido ordenar la información disponible, identificar las causas que han llevado al momento actual y avanzar hacia una organización más estable del servicio.
El diagnóstico municipal llega después de una etapa especialmente complicada en la Policía Municipal de Ansoáin. En enero de 2024, los propios agentes ya hicieron públicas sus quejas y reclamaron más medios para poder trabajar, al advertir de que con la plantilla existente no podían garantizar servicio todas las horas del día.
Aquel malestar se ha prolongado durante los últimos meses. En septiembre de 2025, UPN acusó al equipo de gobierno de EH Bildu de dejar “sin rumbo” a la Policía Municipal y vinculó la crisis a la falta de medios, a la dimisión del anterior jefe del cuerpo y a la dificultad para cubrir el mando.
Poco después, el Ayuntamiento nombró a Xabier Martínez Urroz como nuevo jefe de la Policía Municipal. El relevo se presentó entonces como una apuesta por reforzar un modelo de policía comunitaria, cercana y orientada a la prevención dentro del proyecto municipal ‘Ansoáin, Comunidad que Cuida’.
En febrero de 2026, el propio Consistorio anunció un refuerzo del cuerpo con nuevas incorporaciones, comisiones de servicio, la previsión de alcanzar una plantilla de 14 agentes, tres agentes primeros y una jefatura ya definida. También comunicó contactos con el Gobierno de Navarra, coordinación con Policía Foral y renovación de medios materiales.
Sin embargo, la situación volvió a agravarse tras los incidentes registrados durante la huelga general del 17 de marzo. El sindicato SPPME denunció entonces una “absoluta falta de planificación” y aseguró que dos agentes habían resultado heridos en acto de servicio. También criticó la falta de apoyo institucional y jurídico a los policías afectados.
A finales de abril, los sindicatos SPPME Navarra y UGT elevaron el tono de sus críticas y denunciaron una “deriva absoluta” en el cuerpo. Según esas organizaciones, el 66% de la plantilla efectiva se encontraba de baja laboral, la mayoría por cuadros de estrés y ansiedad. También acusaron a la alcaldesa de EH Bildu, Marta Díez Napal, de haber ordenado al jefe de Policía no denunciar una agresión, una afirmación que el Ayuntamiento negó “de forma rotunda”.
Ahora, el análisis presentado por el Ayuntamiento concluye que las dificultades actuales para cubrir turnos y garantizar un servicio óptimo a la ciudadanía “no responden a un único motivo”. A su juicio, proceden de la tensión entre una forma histórica de funcionamiento dentro del cuerpo y la apuesta municipal por un modelo más estable, organizado y orientado al interés general.
El Consistorio ha señalado que durante años el servicio se ha apoyado en la disponibilidad voluntaria, la flexibilidad informal, los cambios de turno internos entre la plantilla y otros mecanismos “no siempre suficientemente planificados”. Ese sistema, ha admitido, permitió sostener el servicio durante un tiempo, pero también generó una elevada dependencia de acuerdos internos y colaboraciones voluntarias.
La situación actual, según el Ayuntamiento, se ha evidenciado cuando los agentes han comunicado su no disponibilidad voluntaria para cualquier cambio. Para el Consistorio, esa decisión ha mostrado la fragilidad del modelo anterior y la necesidad de avanzar hacia un sistema “más estable, ordenado y previsible”.
El Ayuntamiento también ha rechazado que el conflicto se explique principalmente por un deterioro económico de la Policía Municipal de Ansoáin. Según ha defendido, los datos comparativos muestran que las retribuciones de este cuerpo se sitúan entre las más altas tanto dentro de la propia organización municipal como en relación con otros municipios del entorno.
El Consistorio ha reconocido, no obstante, que el momento actual es “especialmente complejo” por el elevado número de bajas existentes en la plantilla. Esa circunstancia, ha indicado, tiene un impacto directo en la organización diaria del servicio, en la cobertura de turnos y en la capacidad de respuesta ante incidencias.
El Ayuntamiento ha considerado que esta situación no puede analizarse de forma aislada. Por ello, ha defendido la necesidad de realizar un seguimiento riguroso, dentro de sus competencias y con los recursos legales y administrativos disponibles, ante la coincidencia de un número tan elevado de bajas en un servicio esencial.
Además, el Consistorio ha señalado que el Tribunal Administrativo de Navarra ha reconocido la obligación institucional del Ayuntamiento de garantizar una cobertura mínima de la Policía Municipal, que aspira a ser de tres turnos durante los siete días de la semana. También ha afirmado que el tribunal ha avalado la legitimidad de adoptar medidas excepcionales cuando sean necesarias para asegurar el servicio.
Para el Ayuntamiento, esa resolución confirma que la prioridad debe ser la garantía del servicio público. La organización de la Policía Municipal, ha defendido, debe responder al interés general y a las necesidades de la ciudadanía, sin depender de dinámicas informales o acuerdos voluntarios que pueden dejar de funcionar en momentos de tensión.
El Consistorio ha reiterado su disposición a seguir hablando y trabajando para mejorar el clima interno. También ha anunciado que quiere analizar con la plantilla municipal y la representación sindical las consecuencias, propuestas y alternativas derivadas del análisis organizativo y psicosocial realizado recientemente.
No obstante, el Ayuntamiento ha insistido en que cualquier solución debe ser compatible con la garantía efectiva del servicio público. “La Policía Municipal es un servicio esencial y el Ayuntamiento tiene la responsabilidad de organizarlo de forma sostenible, eficiente y orientada al interés general”, ha remarcado.
El equipo de gobierno ha situado como objetivo avanzar hacia un modelo de Policía Municipal comunitario, sostenible, eficiente y alineado con el interés general del municipio y el bienestar de la ciudadanía, dentro del programa ‘Ansoáin, Comunidad que Cuida’.
El Ayuntamiento ha asegurado que lleva tiempo trabajando para resolver esta situación. En los últimos meses, ha impulsado diferentes medidas organizativas y operativas para garantizar la cobertura mínima de la Policía Municipal y reducir el impacto de la falta de efectivos.
Entre esas actuaciones, ha citado el análisis interno de la organización del servicio, la adopción de medidas excepcionales para cubrir turnos, la búsqueda de fórmulas de refuerzo de plantilla, el contacto con la Policía Foral y el Gobierno de Navarra, y el mantenimiento de la interlocución con la plantilla y la representación sindical.
El Consistorio también ha defendido que ha trabajado para reforzar la estructura del servicio mediante nuevas incorporaciones y comisiones de servicio. El objetivo, según ha señalado, es avanzar hacia una plantilla más estable y con mayor capacidad de cobertura en un cuerpo que arrastra desde hace tiempo un conflicto laboral, organizativo y político todavía abierto.