SOCIEDAD
La villavesa que casi todos han cogido alguna vez y que arrasa en Pamplona con casi 9 millones de viajes
El Transporte Urbano Comarcal suma 45,7 millones de viajes en todo el año, pero una línea diurna ha quedado muy por encima del resto.
Las villavesas de Pamplona forman parte de la rutina diaria de miles de personas. Son el autobús que lleva al trabajo, al instituto, al centro de salud, a la universidad, a casa de los abuelos o a una tarde de compras. Cada día, las paradas se llenan de vecinos que repiten un gesto sencillo: mirar el panel, esperar unos minutos y subir al transporte urbano que conecta Pamplona con su comarca.
Ese movimiento constante dejó una cifra enorme en el año anterior: el Transporte Urbano Comarcal registró 45.759.260 viajes. La red ha mantenido un uso muy alto, casi en línea con el ejercicio anterior, aunque con un ligero descenso del 0,6% respecto a los 46.070.858 viajes contabilizados el año anterior.
Entre todas esas rutas, una línea ha destacado por encima del resto con mucha diferencia. La L4, Barañáin–Villava, ha sido la villavesa diurna con más usuarios, con 8.950.533 viajes. Su recorrido conecta dos extremos muy transitados de la comarca y se ha consolidado como el gran eje del transporte urbano de Pamplona.
La L4 Barañáin–Villava ha superado ampliamente a las siguientes líneas más utilizadas. Por detrás se han situado la L16, Aizoáin–Noáin–Beriáin, con 4.183.568 viajes; la L7, Villava–Txantrea–Barañáin, con 4.060.054; y la L18, Zizur Mayor–Sarriguren, con 3.711.868 viajes.
El dato confirma el peso de una ruta que funciona como una gran columna vertebral de la movilidad comarcal. La villavesa más usada une Barañáin y Villava y sirve para desplazamientos diarios vinculados al trabajo, los estudios, las compras, los servicios sanitarios y la vida cotidiana de miles de vecinos.
La comparación muestra hasta qué punto la L4 ha marcado la diferencia. Ha duplicado de largo los datos de varias de las líneas más utilizadas y ha reforzado su papel como una de las rutas imprescindibles para entender cómo se mueve la comarca de Pamplona de lunes a domingo.
La otra cara del servicio ha estado en la noche. Mientras las líneas diurnas han bajado ligeramente, las villavesas nocturnas han crecido. En total, han registrado 1.167.937 viajes, el 2,55% del conjunto del servicio, con un incremento del 3,0% respecto al año anterior.
En ese horario, la línea nocturna con más usuarios ha sido la N7, P. Sarasate - San Jorge - Txantrea – Baja Navarra, con 256.676 viajes. Su recorrido conecta durante la noche algunos de los puntos más relevantes del centro y de varios barrios de Pamplona, en una franja en la que el transporte público resulta especialmente importante para volver a casa sin depender del coche privado.
Por detrás de la N7 se han situado la N5, Cortes de Navarra – Huarte, con 176.298 viajes, y la N2, Plaza de Merindades – Barañáin, con 162.045. La Mancomunidad ha relacionado este aumento del servicio nocturno con las mejoras introducidas en septiembre de 2024 y con la creación de nuevas líneas, de la N11 a la N16, para conectar distintos barrios y núcleos de la comarca.
El balance económico ha dejado, sin embargo, un incremento de ingresos. La recaudación neta por tarifas, sin IVA, ha ascendido a 14.743.402 euros, un 8,0% más que el año anterior. La Mancomunidad ha recordado que se han mantenido descuentos, aunque desde julio la rebaja general ha pasado al 40%.
Ese cambio ha coincidido con la implantación de la gratuidad de la tarifa infantil, dirigida a menores de 5 a 14 años, mientras el abono joven de 30 días ha mantenido el 50% de descuento. Las tarifas más utilizadas han sido el monedero general, con el 37,7%; la tarifa especial B para mayores de 65 años, con el 11,3%; el abono joven de 30 días, con el 10,1%; y la tarifa de transbordo, con el 8,5%.
La nueva tarifa infantil también ha empezado a hacerse visible en el servicio. Se han emitido 28.165 tarjetas personalizadas y su uso representa aproximadamente el 6% del conjunto de títulos. La medida ha introducido un cambio relevante para muchas familias que utilizan de forma habitual las villavesas en Pamplona y su comarca.
El número total de villavesas ha pasado de 127 vehículos en 2006 a 169, lo que supone un crecimiento del 33%. También han aumentado los kilómetros realizados: de 6,76 millones en 2006 a 8,16 millones estimados en 2025. La red mueve casi tantos viajeros como el año anterior, pero con una realidad cada vez más compleja: más flota, más kilómetros, nuevas tarifas, más conexiones nocturnas y una línea, la L4 Barañáin–Villava, que se ha consolidado como la gran reina del transporte urbano comarcal.