SOCIEDAD

Más de 500 millones en riesgo: el sector del biometano pide a Navarra regular mejor y no bloquear

Javier Muñoz, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Appa Renovables. CEDIDA

El sector defiende una implantación ordenada, con controles ambientales y participación local, para convertir residuos orgánicos en energía renovable, fertilizantes sostenibles y empleo rural.

La idea de instalar plantas de biometano en Navarra ha vuelto al centro del debate tras la advertencia de APPA Biogás sobre el impacto económico, energético y ambiental de una moratoria a su desarrollo. La asociación ha alertado este miércoles, 1 de julio de 2026, en Pamplona, de que la paralización puede poner en riesgo más de 500 millones de euros de inversión renovable.

El sector ha defendido que el biometano en Navarra puede desarrollarse de forma ordenada, transparente y con garantías ambientales. Según APPA Biogás, esta tecnología permitiría gestionar residuos orgánicos, reducir emisiones, producir fertilizantes sostenibles, evitar importaciones energéticas y generar empleo rural de calidad.

La asociación ha señalado que Navarra no debe elegir entre el desarrollo del biometano y la protección del territorio. A su juicio, la respuesta a las preocupaciones sociales debe pasar por criterios claros de ubicación, dimensión de los proyectos, trazabilidad de los residuos, control del digestato, participación local y supervisión ambiental.

“El biometano no debe desplegarse de cualquier manera, pero tampoco tiene sentido paralizar una tecnología renovable que puede ayudar a resolver problemas reales del territorio”, ha señalado Javier Alberto Muñoz, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de APPA Renovables. “La solución no es bloquear, sino exigir proyectos bien diseñados, bien integrados y con todas las garantías ambientales”, ha añadido.

APPA Biogás ha recordado que los residuos agroganaderos, agroindustriales y orgánicos ya existen en el territorio. La digestión anaerobia permite tratarlos de forma controlada, producir gas renovable y generar digestato, que puede emplearse como fertilizante orgánico bajo criterios agronómicos.

Según la asociación, bien gestionado, el biometano en Navarra no crea un nuevo problema ambiental. Al contrario, contribuye a transformar residuos en recursos, reduce emisiones difusas, mejora la gestión de efluentes y ofrece una alternativa renovable al gas natural fósil importado.

“El biometano es economía circular aplicada al territorio. Parte de residuos locales, produce energía renovable y devuelve al campo un fertilizante orgánico que puede sustituir parte de los fertilizantes minerales”, ha explicado Muñoz. “Es una herramienta para gestionar mejor lo que ya existe, no para generar un problema nuevo”, ha comentado.

El potencial que APPA Biogás atribuye a esta tecnología en Navarra es concreto y medible. El desarrollo del biometano permitiría generar cada año alrededor de 264.000 toneladas de digestato, reciclar más de 1.580 toneladas de nitrógeno y evitar 154.000 toneladas de CO₂.

Además, la producción de gas renovable permitiría reducir en torno a 38 millones de euros anuales las importaciones energéticas navarras. La asociación considera que este dato reforzaría la seguridad de suministro y la autonomía energética de la Comunidad Foral.

Desde el punto de vista económico y social, el sector ha estimado que el despliegue del biometano en Navarra podría crear unos 440 empleos de calidad. Estos puestos estarían especialmente vinculados al medio rural, la operación de plantas, la logística, la gestión del digestato, la actividad agroganadera, los servicios técnicos y la industria asociada.

“Estamos hablando de una oportunidad ambiental, energética e industrial muy concreta para Navarra”, ha afirmado el directivo de APPA Renovables. “Menos emisiones, mejor gestión de residuos, fertilizantes sostenibles, empleo rural y menor dependencia energética exterior. Todo ello exige hacer las cosas bien, pero precisamente por eso hace falta planificación, no parálisis”, ha subrayado.

La moratoria al biometano en Navarra puede comprometer más de 500 millones de euros en inversiones vinculadas a esta tecnología. APPA Biogás ha detallado que unos 300 millones de euros podrían no llegar a materializarse y otros 200 millones adicionales dejarían de tramitarse por la paralización.

La asociación ha situado esta advertencia en un contexto europeo en el que los gases renovables están siendo impulsados como herramienta de descarbonización, seguridad energética y economía circular. En ese escenario, considera que Navarra corre el riesgo de perder posicionamiento industrial y capacidad para atraer proyectos.

APPA Biogás ha recordado que otros países europeos han avanzado en biometano gracias a marcos regulatorios estables, mecanismos de apoyo predecibles, integración con la red gasista y planificación territorial. Para la asociación, Navarra puede ocupar una posición relevante si apuesta por proyectos solventes, trazables y vinculados al territorio.

La entidad ha reconocido que existen preocupaciones sociales legítimas asociadas a la implantación de nuevas instalaciones. Entre ellas ha citado los olores, el tráfico, la gestión del digestato, la seguridad o la protección de acuíferos.

Sin embargo, APPA Biogás ha defendido que esos riesgos deben abordarse con regulación, control técnico y exigencias ambientales. En su opinión, no deben resolverse mediante un bloqueo generalizado de toda la tecnología.

Entre las medidas necesarias, la asociación ha destacado la implantación de plantas cerradas, sistemas de depuración y biofiltros. También ha apuntado a rutas logísticas razonables, radios de proximidad para los sustratos, medición y control de emisiones, planes de abonado y analíticas del digestato.

Además, APPA Biogás ha reclamado trazabilidad de entradas y salidas, participación local y supervisión administrativa. Su propuesta pasa por un marco claro, exigente y ágil, que permita tramitar los proyectos que aporten valor ambiental y territorial y descartar aquellos que no cumplan los criterios técnicos, sociales o ambientales necesarios.

“Los riesgos existen, como en cualquier actividad industrial o ambiental, pero se gestionan con normas claras, controles rigurosos y transparencia”, ha señalado Javier Alberto Muñoz. “Una moratoria no distingue entre buenos y malos proyectos; una buena regulación sí”, ha concluido.

APPA Renovables, creada en 1987, es la asociación de referencia de las energías renovables en España. Está integrada por más de 500 empresas y entidades que desarrollan su actividad en tecnologías como autoconsumo, biocarburantes, biogás, biomasa, eólica, hidráulica, marina y solar fotovoltaica.