Un grupo de universitarias navarras en la India ha participado durante varias semanas de junio y julio en un proyecto de intercambio cultural con mujeres jóvenes del país asiático. Las estudiantes, procedentes de diferentes Colegios Mayores de la Universidad de Navarra, han colaborado con las ONG locales Mera Parivar y Kamalin.
Durante su estancia, las universitarias han convivido con mujeres de entre 18 y 35 años y han desarrollado encuentros sobre educación, salud, desarrollo personal, familia y proyectos de vida. La experiencia ha buscado generar espacios de conversación entre jóvenes con realidades culturales muy diferentes.
Las participantes también han visitado una comunidad musulmana, donde han compartido diferentes actividades con madres y niños. Además, en la ONG Mera Parivar han coincidido con un grupo de estudiantes universitarios indios que realizaba sus prácticas de verano en la organización.
Ese contacto les ha permitido conocer otra perspectiva de la sociedad india. Jóvenes españoles e indios han hablado sobre sus aspiraciones personales, la relación entre hombres y mujeres, la educación, el ocio, las costumbres y sus diferentes formas de entender la vida.
La iniciativa de las universitarias navarras en la India ha nacido con el objetivo de crear espacios de diálogo que permitan ampliar horizontes, compartir experiencias y descubrir nuevas posibilidades de futuro. Más que impartir una formación convencional, las participantes han apostado por conversaciones personales con las mujeres que han conocido.
En estos encuentros han abordado cuestiones relacionadas con las metas personales y profesionales, pero también con el valor de la familia y el servicio a los demás. Uno de los asuntos que más interés ha despertado entre las mujeres indias ha sido precisamente el matrimonio.
Las jóvenes han preguntado de forma recurrente cómo funcionan los matrimonios en España, si son concertados o si las mujeres buscan alcanzar una independencia económica antes de casarse. Esta cuestión ha aparecido entre mujeres de diferentes clases sociales.
Las conversaciones han mostrado a las universitarias una realidad que les ha sorprendido. Según han podido comprobar durante sus encuentros, la mayoría de las mujeres con las que hablaron terminaba renunciando a buena parte de sus aspiraciones profesionales después de casarse y formar una familia.
Algunas mujeres desempeñaban trabajos sencillos, pero muchas habían abandonado la profesión con la que habían soñado. En numerosos casos, tras contraer matrimonio habían dejado los estudios a medias o ni siquiera habían llegado a comenzarlos.
Otro de los aspectos que más ha llamado la atención de las universitarias navarras ha sido la percepción del matrimonio entre las propias mujeres. Tanto quienes se habían casado por amor como quienes habían tenido un matrimonio concertado, la opción más habitual entre las entrevistadas, afirmaban mayoritariamente que habían sido más felices antes de casarse.
Incluso varias estudiantes universitarias indias les han explicado que no querían casarse porque dudaban de encontrar una pareja que respetara su forma de vida y sus aspiraciones. En las conversaciones con mujeres casadas, sin embargo, muchas han señalado especialmente la presión ejercida por sus suegras, por ejemplo, para tener más hijos.
El proyecto de intercambio cultural en la India se ha desarrollado en un país en el que viven cerca de 700 millones de mujeres y donde la educación femenina continúa siendo uno de los grandes desafíos para el desarrollo social. La experiencia ha permitido a las estudiantes conocer de primera mano distintas realidades familiares, educativas y profesionales y compartir durante varias semanas su día a día con mujeres jóvenes del país.