Especialmente controvertido ha sido el papel de Zapatero en Venezuela, donde una parte significativa de la oposición democrática terminó percibiéndolo más próximo a Maduro que a quienes padecían la persecución política, la represión y el exilio.
Traspasar esa frontera y alentar desde el Consejo de Ministros el linchamiento de jueces incómodos para el poder supone erosionar uno de los pilares esenciales del Estado de Derecho.
Según el último CIS (diciembre 2015), un ochenta por ciento de los encuestados manifestó estar de acuerdo o muy de acuerdo con la idea de que “las decisiones de los tribunales son tan lentas, que vale más evitar meterse en pleitos legales”.