“Cuanto más cuesta vivir, más impuestos recauda el sistema. Y lo hace con total pachorra, sin intención alguna de equilibrar la situación. No hay alivio, no hay ajuste, no hay gesto hacia quien paga”
Qué maravilla, huelga aberchándal. Huelga del sistema contra sus súbditos. Ayer, el sistema volvió a tomar las calles con violencia, sin que nadie les dijera nada, apropiándose de ellas porque pueden, marcando paquete: “aquí mando yo”. Y tanto que manda, porque para eso gobiernan Pamplona; son socios de Txibite en Navarra y de Sánchez en España.
El sistema, que se financia del dinero público, intimida a quienes sostienen el tinglado, sangrándoles a impuestos de lo que producen trabajando. Menudo espectáculo, tú.
La escena de la calle Mercaderes, de esos currelas acosados en la puerta de su puesto de trabajo por los cachorros aberchándales del sistema, es para verla. El sistema genera miedo y violencia contra los trabajadores. El delirio es ya absoluto.
Mientras eso ocurría, me llegó la factura del gas al móvil. Más de 600 euros este invierno solo para mantener la casa a una temperatura razonable. Los lujos en este sistema socialista aberchándal son cada vez más miserables: no pasar frío por las noches en tu cama. Solo en IVA, el sistema me quita un 21% de esa factura.
Pero contra aquello de lo que el sistema saca tajadas monumentales de dinero no hay manifas.
Cuanto más cuesta vivir, más impuestos recauda el sistema. Y lo hace con total pachorra, sin intención alguna de equilibrar la situación. No hay alivio, no hay ajuste, no hay gesto hacia quien paga. El sistema solo sabe subir impuestos, recaudar impuestos y seguir viviendo ellos, subvencionando con dinero público a sus organizaciones privadas.
El sistema no es tonto, sabe contra quién tiene que mandar sus fuerzas aberchándales de choque para que ningún cúrrela tenga la tentación de plantarse contra ese sistema injusto.
No vayan a preguntarse los currelas por qué el sistema nunca quiere topar el precio de la gasolina, por ejemplo. Que se dispare lo que quiera, por el bien del planeta, claro, bendito planeta, porque, como van a porcentaje, de ahí sacan burradas de millones para luego hacer con ellos lo que les dé la gana.
¿Un kilómetro más de la Korrika? Pues toma, un kilómetro más: aquí están mis 7.000 € de dinero público para pagar a esa carrera de gorrones un tramo más, claro que sí, Joseba Andoni.
No van a servir cafés ni vender dulces aberchándales para pagárselo ellos; no, mejor quitárselo a los currelas que sirven cafés o venden garrapiñadas, vía impuestos, que es más cómodo. Y, si protestas, a lo mejor te destrozo el puesto de trabajo y no te va a quedar ni esas migajas que el sistema te deja ganar para que tengas la ficción de que tienes algo de libertad.
Y todo esto se hace, para más coña del asunto, bajo un discurso moral. Encima que te joden, el sistema te levanta el dedito porque hay una causa superior que lo avala, fascista, fachapobre. Causa que, oh, sorpresa, siempre acaba teniendo el mismo efecto: más ingresos para el sistema y menos capacidad de maniobra para el ciudadano. Y eso es todo.