Le aseguro que este escrito únicamente lo motivan las caóticas y desesperantes listas de espera que muchos ciudadanos navarros sufrimos.

No es la primera ocasión que públicamente me dirijo al consejero de Salud de Navarra, pero no repetiré el título ni el contenido de la anterior, pues ya no lo considero “irresponsable” sino corresponsable de la turbia e incoherente situación que atenaza al Gobierno Foral, siendo fiel reflejo la desesperación ciudadana con las “tremendas” colas en los Centros de Salud, y en las listas de espera en el HUN, además de la falta de información o previsión sobre una posible atención.
Mi último escrito en Atención al Paciente es del 20 de agosto. No sé si me contestarán, pues me informan que hay tantos que es imposible hacerlo. Sugiero destinar el espacio y personal (de infinita paciencia) de esta sección o servicio a otra actividad más útil. Asimismo, me cuesta comprender el gasto de la “nueva y superflua Facultad” para producir profesionales, que optarán por la vía a Vitoria (no por Ekio), con mejor sueldo, antes que viajar a Tudela con peaje. Se pudiera haber destinado parte del gasto de la citada inversión a mejorar las habitaciones o a la climatización de las instalaciones del complejo hospitalario.
La atención sanitaria de todos los profesionales, una vez que entras en un servicio del HUN, es de nota, al igual que en mi Centro de Salud. Aunque, tras más de dos intensos años necesitado de diversos servicios, me han hecho conocer y padecer la inexistente (con alguna excepción) coordinación entre ellos, la escasez de personal y su precaria situación laboral, no solo en lo económico, con profesionales en general desmotivados o resignados, según manifiestan, aguantando estoicamente las múltiples quejas de los pacientes.
Me hablan de la valía como cirujano del Sr. Consejero; no lo dudo, ni de su trato afable y cordial. Pero el peso de los años y la responsabilidad no perdonan. Supongo que la dimisión no le estará permitida por la formación que lo retornó al cargo en apoyo de la presidenta, y que esta misma tampoco estará por la labor. Por eso sigo pensando que es la verdadera responsable de este caos y debiera adoptar una honesta y digna decisión.
Como anécdota, le recuerdo, Sr. Consejero, sus declaraciones del 15/10/23: “No es posible que haya colas tremendas a las 7:30 para coger cita en el Centro de Salud” o el 1/06/24, dirigiéndose a los parlamentarios: “Veo la luz al final del túnel con las listas de espera” y añadía: “Me vuelvo a encontrar los mismos mensajes catastrofistas de siempre, con su manual de mantras, con sus medias verdades y estulticias” (creo que bastante razón le asiste en este último sustantivo).
Curiosamente, pude comprobar el 26 de agosto, a las 7:45, en mi Centro de Salud, una tremenda cola de más de 40 personas, sin contar las que teníamos analítica con número ya reservado. Por ello creo que quizás necesite el Sr. Consejero pedir una consulta o revisión en oftalmología, por lo de “la luz al final del túnel”, o madrugar menos, pues a las 7:30 la cola es, lógicamente, menor.
Le aseguro que este escrito únicamente lo motivan las caóticas y desesperantes listas de espera que muchos ciudadanos navarros sufrimos.