• jueves, 25 de abril de 2024
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Opinión / osasuNAvarra

Osasunismo puro en Pucela

Por José Mª Esparza

Ni siempre toca victoria, ni la derrota a domicilio viene porque sí en el boleto de la tómbola. Punto muy trabajado y justo en Valladolid, donde pudieron ganar ambos equipos.

Intensidad por parte de los dos equipos, que merecieron más acierto de cara a gol, aunque ahí Osasuna las tuvo más claras, aunque solo sea por el recuerdo que siempre deja en la retina un balón que golpea en el palo. El Valladolid arreó primero, pero el conjunto navarro lo hizo después y al menos de forma tan clara. En cualquier caso, pucelanos y rojillos brindaron un empate de Primera. Los dos quisieron ganar, estuvieron siempre conectados, pelearon cada balón, dispusieron un orden táctico imperturbable y, en fin, regalaron un partido típico de media tabla alta.

En la historia de Osasuna en Primera los partidos ante el Valladolid definían su situación clasificatoria, eran choques que marcaban la situación y aspiraciones de uno y otro, dos equipos de similares hechuras. A Osasuna le llegaban de vez en cuando más picos, en forma de clasificación europea, o también para abajo, mientras que los pucelanos mantenían año tras año un comportamiento más regular, sin aspiraciones ni sobresaltos, dentro de que ambos clubes rivalizaban en una dinámica muy similar.

Un poco como en esta visita de los rojillos al José Zorrilla, a priori más cómoda para el cuadro navarro, que jugaba con una tranquilidad mayor en función de los puntos de uno y otro. A su vez, los de Jagoba Arrasate, que no sienten la angustia histórica que ha acompañado casi siempre a este equipo, tampoco juegan con la exigencia de un objetivo más ambicioso que parecen rehuir. Prefieren vivir más instalados en la zona de confort, razón por la que el Valladolid estuvo más cerca del triunfo, o más lejos, según se mire. Los nervios hacen pesar más a las botas.

Por estas mimas razones, la Peña Vianesa-Mendaviesa disfrutó de una jornada envidiable. Han retomado sus viajes y esto es una buena noticia para el club de casi todos los navarros. Más de cien viajaron a Pucela, donde volvieron a regar del mejor ambiente la Plaza Mayor y calles aledañas, sin meterse con nadie, animando a todos, invitando a su juerga. Jamás han puesto una nota discordante en lugar alguno, sus desplazamientos siempre han sido la mejor embajada rojilla. Una fiesta del fútbol como de las de antaño, de las que ya no se ven.

La Peña Vianesa-Mendaviesa es la única que con sus desplazamientos colectivos ha ganado siempre adeptos a la causa rojilla, ha merecido el respeto y admiración de las aficiones rivales, y nunca ha tenido que lamentar un solo incidente. Solo aplausos, nada más que aplausos.

Osasuna debería subvencionar, entendámonos, una salida en grupo de la Peña Vianesa-Mendaviesa, con su ambiente, su txaranga, su alegría, su osasunismo puro, no de porro y patxarán, ni ikurriña o presoakaleras, sino de corazón, de pasión por unos colores, de sentimiento y nada más. Solo camiseta y escudo. Quizás pudo ganar Osasuna en Valladolid, pero también perder, por eso el punto sabe mejor pensando en los ‘Faina boys’. Duele mucho volver a casa con la amargura de la derrota, algo que los chicos de Arrasate no merecieron, y a lo que renunciaron después de la sustitución del príncipe Budimir, y desde luego la Vianesa-Mendaviesa tampoco.


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Osasunismo puro en Pucela