"Una cosa es ayudar a quien lo necesita y otra muy diferente es utilizar una situación tan delicada como la que vive Ceuta para trasladar discursos políticos e ideológicos desde Navarra hasta la frontera española".
No son suficientes los problemas y la tensión que están soportando Ceuta y los ceutíes desde la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio. Miles de personas han permanecido en las calles, playas y alrededores del puerto, poniendo al límite los servicios de acogida y aumentando la preocupación de muchos ciudadanos.
Y mientras los ceutíes reclaman soluciones, ahora aparece en Ceuta, desde Navarra, la asociación Negu Gorriak, un colectivo de marcado carácter abertzale, que ha viajado hasta la ciudad para prestar apoyo a los migrantes y denunciar lo que considera vulneraciones de sus derechos.
Que una asociación de carácter abertzale, vinculada al activismo político y social de la izquierda independentista vasca, se desplace desde Navarra hasta la frontera de Ceuta no deja de resultar llamativo. ¿Qué pretende aportar realmente a la solución del problema? ¿Ayuda humanitaria o trasladar a Ceuta un conflicto ideológico que nada tiene que ver con las necesidades de los ceutíes?
La llegada del colectivo provocó una concentración de ciudadanos en el puerto y, posteriormente, se produjeron altercados que requirieron la intervención policial. Una situación que demuestra hasta qué punto la tensión ha alcanzado unos niveles preocupantes.
Ceuta es España. Su frontera es una frontera española y europea. Los ceutíes tienen derecho a exigir seguridad, orden y unas instituciones que estén a la altura de la situación.
Una cosa es ayudar a quien lo necesita y otra muy diferente es utilizar una situación tan delicada como la que vive Ceuta para trasladar discursos políticos e ideológicos desde Navarra hasta la frontera española.
Ceuta no necesita más trincheras ideológicas. Necesita seguridad, orden y que el Gobierno de España defienda a sus ciudadanos.