Burlada pierde dos conocidas tiendas de ropa: una a pocos meses de abrir y otra tras casi tres décadas
Burlada ha sufrido casi de golpe el cierre de dos tiendas de ropa que hasta hace muy poco formaban parte de su comercio cotidiano. Dos persianas cerradas y dos historias muy diferentes que dejan a la localidad con menos oferta comercial.
Se trata de Aynamodas, el negocio impulsado por Noemí Guerrero Esparza en la calle Ermita 16, y de Claké Moda, situada en el número 4 de la calle Merindad de Sangüesa. Esta última ha bajado definitivamente la persiana este sábado 26 de septiembre.
La diferencia entre ambas despedidas resulta especialmente llamativa. Mientras Aynamodas apenas había comenzado su andadura, Claké llevaba casi tres décadas vinculada al comercio de Burlada, una trayectoria que su responsable, Katy Gámez Roldán, ha cerrado con su jubilación.
Precisamente, las historias de Noemí y Katy habían pasado por las páginas de Navarra.com durante este mismo año. Sus testimonios, separados por apenas unos meses, reflejaban dos caras muy diferentes del pequeño comercio: la ilusión por comenzar y la tristeza de quien ya veía aproximarse el final.
Noemí Guerrero se lanzó a emprender con Aynamodas
Noemí Guerrero Esparza, de 31 años cuando contó su historia a Navarra.com el pasado 30 de enero, había decidido emprender después de una larga trayectoria trabajando desde muy joven en tiendas de moda y calzado.
Su apuesta fue Aynamodas, una tienda de ropa para mujer en la que había buscado combinar precios asequibles con prendas diferentes. Trabajaba con tallas desde la 34 hasta la 52 y vendía conjuntos, pantalones, chándales, chaquetas, jerséis, abrigos y complementos.
Noemí había resumido entonces su decisión con una frase muy gráfica: “Decidí con dos hijos tirarme a la piscina y abrir mi propia tienda en Burlada, en mi pueblo para darle algo más de vida a mi localidad”.
Detrás de aquella decisión había también una complicada situación personal. La comerciante explicó que padecía fibromialgia y artritis en la columna, problemas que le impedían mantener determinados ritmos laborales.
“Ahora tengo mi silla en la tienda y cuando me duele la espalda o las piernas me siento y mientras estoy atendiendo”, relataba entonces. Tener su propio negocio le permitía adaptar la actividad a esos momentos más complicados.
La comerciante estaba especialmente satisfecha por la respuesta inicial. Había descubierto, además, que su público era mucho más amplio de lo esperado: desde mujeres de unos 30 años hasta clientas de 80.
“Ya tengo clientas fijas que vienen aquí a por un bolso en vez de subir a Pamplona, más barato y más cerca”, explicaba Noemí. Y detrás de esa frase aparecía precisamente la filosofía que quería defender: comprar cerca de casa.
“Intentamos que subsista el pequeño comercio y que al final somos nosotros los que tenemos que dar vidilla al pueblo”, aseguraba.
Ahora, aquella aventura ha llegado a su fin y Aynamodas ha bajado la persiana, dejando atrás un proyecto que había nacido precisamente con la intención de aportar más vida comercial a Burlada.
Claké cierra después de una larga historia en Burlada
El segundo cierre tiene una dimensión diferente. Claké Moda ha dicho adiós este sábado 26 de septiembre después de una trayectoria de casi tres décadas en la localidad.
Su responsable, Catalina ‘Katy’ Gámez Roldán, ya había adelantado el desenlace el pasado 25 de mayo en una entrevista con Navarra.com. Entonces tenía 64 años y explicaba que en septiembre cumpliría los 65 y había decidido jubilarse.
Katy se había incorporado personalmente al negocio en 2009, aunque la tienda había sido puesta en marcha anteriormente por su hermana Ana. Por sus manos han pasado años de bonanza, crisis económicas, una pandemia y numerosos cambios en la forma de comprar ropa.
Claké se había hecho especialmente conocida por la ropa de ceremonia. Bodas, graduaciones y comuniones constituían una parte importante de su actividad, hasta el punto de recibir clientas de diferentes localidades navarras y también de San Sebastián y Vitoria.
En sus primeros años llegaron a trabajar tres personas en el establecimiento. Después fueron dos y, durante la última etapa, Katy se había quedado prácticamente sola, aunque contaba con ayuda puntual en determinados momentos.
La comerciante aseguraba en mayo que el negocio seguía vendiendo. El cierre no se producía por falta de actividad, sino por su decisión de jubilarse después de tantos años detrás del mostrador.
Había iniciado entonces una liquidación con descuentos del 25% y hasta el 50% en el outlet de la temporada anterior, mientras preparaba una despedida que finalmente se ha hecho realidad.
“Vamos a desaparecer todas”
La frase más contundente de Katy durante aquella conversación ha cobrado ahora un significado especial. Muchas clientas le habían dicho que sentían pena porque Burlada estaba perdiendo tiendas de pequeño comercio. Su respuesta fue clara: “Vamos a desaparecer todas”.
Katy señalaba especialmente el impacto de las compras por Internet, aunque defendía aquello que, a su juicio, ninguna pantalla puede sustituir: el asesoramiento personal, la cercanía y conocer a la persona que entra por la puerta.
La propietaria explicaba que una tienda pequeña permite aconsejar qué color o qué prenda favorece más a cada clienta. Esa relación personal había sido precisamente una de las señas de identidad de Claké.
También tenía decidido qué quería hacer después. Tras la jubilación, deseaba disponer de más tiempo para su marido Miguel y sus nietos, caminar, hacer deporte e incluso plantearse alguna actividad de voluntariado.
El cierre de Claké ha puesto así punto final a una larga etapa comercial, mientras el de Aynamodas ha truncado una aventura mucho más reciente. Dos negocios muy distintos que han terminado compartiendo el mismo destino en Burlada.
Las opiniones dejadas por los clientes muestran el cariño que habían generado ambos establecimientos. En el caso de Aynamodas, una clienta destacaba la “ropa muy chula y a buen precio”, mientras otra resaltaba la variedad de estilos y la atención recibida por parte de Noemí.
En Claké, las valoraciones han incidido especialmente en el trato individualizado y el asesoramiento para elegir vestidos de ceremonia. Una de ellas destacaba precisamente esa atención como la clave para acertar con la ropa para una boda y aseguraba que el establecimiento se había convertido en su referencia para acudir a eventos.