El ciclismo español ha perdido a una de sus figuras más icónicas de la década de los ochenta. El exciclista profesional Ángel Arroyo Lanchas ha fallecido este domingo a los 70 años de edad en el Complejo Asistencial de Ávila, donde permanecía ingresado desde hacía varias semanas a causa de una grave enfermedad.
Natural de El Barraco (Ávila), cuna de inolvidables escaladores, Arroyo ha dejado una huella imborrable en la historia del deporte de las dos ruedas tras convertirse en uno de los grandes baluartes del histórico equipo navarro Reynolds, donde coincidió con leyendas como Pedro Delgado o José Luis Laguía.
Gloria en el Tour
Tras debutar en el campo profesional en 1979 con el Moliner Vereco y pasar por las filas del Zor, su consagración absoluta llegó en el Tour de Francia de 1983 defendiendo los colores de la escuadra con sede en Navarra.
En aquella edición histórica, el corredor abulense firmó el mejor resultado de su carrera deportiva al finalizar en segunda posición en la clasificación general y adjudicarse una inolvidable victoria de etapa, cediendo únicamente ante el francés Laurent Fignon.
Cantera inagotable
Tras su retirada de las carreteras en 1989, Arroyo ha mantenido una vinculación permanente con el deporte de base a través de la creación de la Peña Ciclista Ángel Arroyo en su localidad natal, un espacio clave donde se moldearon talentos posteriores de la talla de José María Jiménez, Paco Mancebo o Carlos Sastre.
El pasado año recibió uno de sus últimos reconocimientos públicos durante la celebración de la Clásica Otero, donde rememoró con nostalgia las míticas ascensiones de su época frente al ciclismo moderno, dejando el recuerdo imborrable de un referente que abrió el camino del éxito internacional para el ciclismo español.