• miércoles, 21 de octubre de 2026
  • Actualizado 00:00
 
 

SOCIEDAD

Vecinos de Itaroa y Gorráiz se organizan ante los robos junto a dos chalets de menas: "No somos racistas, pero tenemos miedo"

Residentes de ambas urbanizaciones aseguran que se han presentado al menos 45 denuncias por robos y reclaman cámaras de vigilancia mientras se alertan de movimientos sospechosos por WhatsApp.

Imágenes captadas por los vecinos de los menas en la urbanización Itaroa.
Imágenes captadas por los vecinos de los menas en la urbanización Itaroa.

Los vecinos de dos conocidas urbanizaciones de la Comarca de Pamplona han comenzado a organizarse para hacer frente a los continuos robos en chalets, garajes y vehículos que aseguran estar sufriendo durante los últimos meses. La preocupación ha crecido hasta el punto de que muchas familias mantienen sus viviendas completamente cerradas y se alertan unas a otras cuando observan movimientos sospechosos.

La situación afecta a Itaroa, en Huarte, y Gorráiz, en el Valle de Egüés, dos zonas residenciales próximas en las que los vecinos denuncian una creciente sensación de inseguridad. En el entorno existen centros de menas dependientes del Gobierno de Navarra, hacia los que algunos residentes dirigen sus sospechas, aunque no se ha acreditado que sus ocupantes sean los responsables de los robos.

Una vecina de la urbanización Itaroa ha relatado a Navarra.com la preocupación que viven numerosas familias. Los residentes se han organizado para comunicar cualquier incidente y avisar de la presencia de desconocidos que merodean por sus propiedades. "Hay varios grupos de Whatsapp. Cuando alguien ve algo, avisa a los demás", ha explicado la afectada, que asegura que la situación ha cambiado por completo las costumbres de quienes viven en estas urbanizaciones.

La propia familia de esta vecina sufrió un robo durante el verano. Los ladrones accedieron a su vivienda y se llevaron 1.800 euros en efectivo y unos pendientes. No ha sido el único incidente que ha sufrido en su propiedad.

"Este verano también se metieron de madrugada en nuestro jardín para saltar en la cama elástica", ha relatado.

La sensación de inseguridad ha provocado que haya cambiado sus hábitos y las medidas de protección de su vivienda. "Te sientes insegura. Ahora tenemos siempre todo cerrado y las persianas bajadas hasta abajo", ha explicado.

Los incidentes, según su testimonio, comenzaron con pequeños robos y actos vandálicos. Primero desaparecieron tres bicicletas de un patio. Después se produjo la sustracción de otra bicicleta y comenzaron a registrarse daños en coches aparcados en las calles de la urbanización.

"Cuando les apetece rompen los retrovisores", ha lamentado la vecina, que también ha mencionado robos de objetos como un casco de moto y vehículos que aparecen abiertos durante la madrugada.

Sin embargo, asegura que los hechos han ido adquiriendo mayor gravedad. La semana pasada se produjo un intento de entrada en una vivienda a plena luz del día, mientras que el mes pasado otra residente sufrió un robo en el interior de su casa.

La preocupación se ha extendido entre los propietarios, que comparten en los grupos de WhatsApp información sobre los incidentes y las denuncias presentadas. "Muchas veces les vemos en el parque. Incluso se suben a la pérgola y se ponen a fumar ahí arriba".

Según el recuento que realizan los propios afectados, se habrían presentado al menos 45 denuncias por robos ante la Guardia Civil. Se trata de una cifra comunicada por los vecinos que todavía no ha podido ser contrastada con los registros oficiales.

En este contexto, muchos de los residentes relacionan estos robos e incidentes con la presencia de menas acogidos en recursos residenciales de la zona.

Precisamente, Navarra.com desveló el pasado mes de mayo la existencia de un chalet destinado a la acogida de menores extranjeros en Gorráiz, una de las zonas residenciales más exclusivas de la Comarca de Pamplona.

La vivienda, dependiente del sistema de protección de menores del Gobierno de Navarra, cuenta con jardín, piscina privada y seis plazas autorizadas. En el momento de la inspección oficial de la que informó este periódico, estaban ocupadas por tres chicas y tres chicos de entre 16 y 17 años.

La vecina entrevistada asegura que algunos vecinos sospechan que determinados menores pueden salir durante la noche de los centros de acogida y merodear por las viviendas. También creen que otras personas llegan desde fuera de las urbanizaciones.

"Al principio nadie se atrevía a decir que podían ser menores de los centros porque enseguida te llamaban racista. Ahora casi todo el mundo piensa que pueden ser ellos", ha señalado.

Asimismo, lamenta que algunos vecinos se sientan señalados cuando expresan públicamente sus preocupaciones. "No queremos ser racistas, pero nos convierten en racistas", ha afirmado.

La respuesta policial es otro de los motivos de malestar. Según la vecina, la presencia de patrullas no ha servido para frenar los incidentes, y los afectados consideran que las medidas adoptadas resultan insuficientes.

"La policía hace el paripé, da una vueltecita y se va", ha criticado. También ha explicado que, cuando han solicitado ayuda a la Policía Local de Huarte, en ocasiones han sido derivados a la Guardia Civil.

La afectada sostiene que en alguna ocasión se ha identificado a jóvenes tras un intento de robo, pero lamenta que, cuando se trata de menores, los vecinos tienen la sensación de que las actuaciones policiales no evitan que se repitan los incidentes.

Ante esta situación, los residentes han solicitado formalmente al Ayuntamiento de Huarte la instalación de cámaras de vigilancia, mediante una instancia presentada ante el Consistorio. Consideran que este sistema podría ayudar a identificar a quienes entran en las propiedades y disuadir de nuevos robos.

Mientras esperan medidas que les permitan recuperar la tranquilidad, los vecinos mantienen activos sus grupos de WhatsApp y permanecen pendientes de cualquier movimiento sospechoso.

La entrevistada insiste en que la preocupación no se limita al dinero o a los objetos robados, sino al miedo a encontrarse con un desconocido dentro de su propia vivienda.

"Hay incertidumbre y miedo", ha resumido.

Para las familias afectadas, lo más difícil es aceptar que vivir en una zona residencial de chalets, tradicionalmente asociada a la tranquilidad, se haya convertido en una situación de vigilancia permanente de sus propias casas.

¿Tienes una tienda, un bar, un restaurante o un local comercial en Pamplona o alguna localidad de Navarra?

¿Quieres salir en nuestra sección de Comercio Local y que miles de personas conozcan todo lo que ofreces con una noticia y fotografías hechas por profesionales?

Escríbenos a esta dirección y hablaremos contigo para contactar cuando antes: [email protected]


Apóyanos para seguir realizando periodismo independiente.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Vecinos de Itaroa y Gorráiz se organizan ante los robos junto a dos chalets de menas: "No somos racistas, pero tenemos miedo"