"El problema con los del partido de ETA es que nos quieren colar siempre el mensaje de que sus etarras, bajo la fórmula que quieras, son un actor político válido, equiparable a lo que quieras".
Me han manipulado, se quejaba como una folclórica ayer Asirón por Tuiter. Han cortado mis declaraciones, trataba de justificarse, acusando —creo que era a Navarra TV; hace mil años que no veo la tele, mil perdones, no sé ni qué canales existen ahora— de querer perjudicarle.
Luego se vio que el alikate de Irroña mentía, claro. La tele colgó el bruto del canutazo y lo que había dicho es lo que todos habíamos oído: que para él es lo mismo apoyar a un equipo de fútbol que a un preso etarra, preso, todo el mundo sabe, no precisamente por meter goles sino por meter tiros en cabezas ajenas.
Y que, bueno, la Korrika nada tiene que ver en eso, en poner en primera línea a Josu Ternera con el amasador de pan con la ikurriña tras el que corren todos los demás aberchándales. Que pasaba por ahí, que iba a título personal, que cualquiera puede ir a una manifa de aberchándales y meterse con la bandera que quiera o la foto que le dé la gana a reivindicar lo que le plazca. Prueben, prueben a ir con cualquier cosa a la Korrika y ponerse al lado de Asirón, a ver si lo consiguen o los sacan a empujones, si no directamente a hostias, de allí.
Si en la Korrika sistemáticamente aparecieran fotos de violadores, como aparecen fotos de asesinos, llegando a protagonizar uno de los relevos el jefe supremo de una banda de violadores —como así ocurrió con la de asesinos—, esa carrera no solo nadie la financiaría con dinero público, sino que hace años que habría sido, con buen criterio, prohibida.
La realidad de todo esto es que el aberchándal siempre encuentra un subterfugio para no incomodar a sus asesinos, que para eso son suyos, parte de su proyecto político.
El problema con los del partido de ETA es que nos quieren colar siempre el mensaje de que sus etarras (bajo la fórmula que quieras, ellos utilizan la de los presos porque, claro, es la que les conviene; no van a sacarlos directamente empuñando la pistola humeante por la que están presos) son un actor político válido, equiparable a lo que quieras.
Un etarra es un monstruo que no admite comparación salvo con otro monstruo.
¿Cómo va a ser lo mismo apoyar al Alcoyano o llevar la bandera de Oberena, que fue presidida por Tomás Caballero, que la foto de su asesino aberchándal?
Eso que es tan obvio —el Alcoyano emitió un comunicado mostrando la repulsa absoluta que le producía ser directamente comparado con unos asesinos— Asirón trata de que la sociedad no lo vea.
Más moral que el Alcoyano y menos ética que Asirón.
Recordemos que si Asirón puede ser alcalde, perjudicando gravemente la imagen de Pamplona, es porque el PSOE ahí lo puso y ahí lo mantiene. Podría obligar perfectamente a cambiar de alikate al partido de la Eta para seguir apoyándoles, que no haría falta ni que pusiera a un peligrosísimo navarrista. Pero Txibite está muy cómoda con que Asirón y el partido de ETA sean sus socios, que esa es la otra variable de este asunto: lo indistinguible que es ya el PSOE del partido de ETA. Y eso es todo.