• lunes, 08 de junio de 2026
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Opinión / A mí no me líe

Violaciones inclusivas en la Pamplona aberchándal

Por Javier Ancín

La Taconera. No una guerra a 3.000 kilómetros. No una selva remota. No un territorio perdido de la civilización. La Taconera, tú.

Paseo de la Taconera, desde San Lorenzo paralela a la avenida de Guipúzcoa. PABLO LASAOSA
Paseo de la Taconera, desde San Lorenzo paralela a la avenida de Guipúzcoa. PABLO LASAOSA

La Pamplona del partido de la ETA está descontrolada. ¿Qué esperabas de unos que durante décadas resolvieron los problemas a tiros? ¿Que fueran los mejores gestores municipales del mundo? Pues resulta que no. Mecachis.

La noticia de este fin de semana: un joven denuncia una agresión sexual en la Taconera. Según las informaciones publicadas, uno de los presuntos autores fue localizado en una tienda de campaña oculta entre la vegetación del parque. Otro consiguió escapar.

La Taconera. No una guerra a 3.000 kilómetros. No una selva remota. No un territorio perdido de la civilización. La Taconera, tú.

Siempre podrán venderlo los aberchándales como un avance inclusivo. Un descontrol apostando por la diversidad. Un caos igualitario. Para que luego digan que no les reconocemos ningún logro a los aberchándales. Algo han conseguido, de todas formas, con todos aquellos carteles metálicos. Al César lo que es del César. Ya no son agresiones sexistas. Ahora la igualdad es total. Te violan lo mismo si eres maromo o maroma, bro o bra.

Basura. Marginalidad. Tus mejores años, clandestinidad. Asentamientos improvisados. Espacios públicos degradados. Lo ves con tus propios ojos. Comentas con conocidos las nuevas zonas no go, es decir, por allí ni se te ocurra acercarte. Lo esquivas cuando paseas.

Pero cuidado. Ni se te ocurra preguntarte cómo demonios hemos llegado hasta aquí, que entonces eres un facha.

Da igual que la realidad siga acumulándose delante de las narices de todo el mundo. Lo importante es mantener la pose.

Estás asustado, tu vida va en ello, pero alguien debe tirar de la bragueta. Teta, teta-teta, teta, teta. La pueden cantar en los toros las peñas este año. Anónimo violador, nunca tendrán las pichas la razón. Pero cuando se aprende a llorar por algo también se aprende a penetrarlo.

¿Qué fue de los agresores de la chica universitaria de Beloso? ¿Los llegaron a trincar? ¿Cuántos delitos hacen falta para que alguien admita que existe un problema de orden público? ¿Cuántas noticias hacen falta para que la respuesta sea algo más que llamar racista o fascista a quien pregunta?

A lo mejor el problema es la histórica comprensión con el delincuente de los aberchándales. No sé, digo. Que no tengo ni idea. Que yo solo quiero que la juventud transite segura por nuestras noches y por nuestros parques.

En fin, no podía saberse la mierda de ciudad que nos han traído los jotakés. Y eso es todo.

 

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