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Opinión / Tribuna

El error estratégico de UPN en Navarra

Por José Luis Díez Díaz

"Una gran parte de votantes navarros no han entendido la postura de UPN y es posible sea necesario consensuar fórmulas para evitar la confusión y el aislamiento de Navarra para que vuelva a ostentar las cotas de desarrollo económico y competitivo y el nivel de bienestar que en su día alcanzó".

Cierre del XIII Congreso de Unión del Pueblo Navarro, en el que Cristina Ibarrola ha resultado elegida nueva presidenta del partido regionalista en sustitución de Javier Esparza. Alejandro Toquero ha sido elegido como vicepresidente y Cristina Sota como secretaria general. IÑIGO ALZUGARAY
Alejandro Toquero, Cristina Ibarrola y Cristina Sota en el cierre del último congreso de UPN. IÑIGO ALZUGARAY

Frente a mi mesa de estudio tengo enmarcado el  “Adiós a los navarros” del testamento de Sánchez Albornoz, fechado el 28 de abril de 1984, en la Clínica Nuestra Señora de los Sonsoles, en Ávila, del que destaco los dos siguientes párrafos:

“Desde lejos he seguido su lucha por resistirse a la incorporación a Euzcadi (sic). Tienen toda la razón. La causa de Vs. es la mía. Adelante les asiste el derecho. Estoy con Vs. de corazón, y no solo por devota amistad y respeto a mi tradición familiar, sino por convicción histórica. Yo espero que sabrán hacer honor a la Historia, manteniendo la libertad, su milenaria personalidad, dentro de la adorada madre España”.

Sentimentalismo o senilidad de una persona de 90 años, pero nadie puede negar su autoridad y conocimiento de la materia, no  estando condicionado ni manipulado, dada su formación y trayectoria política.

Para los jóvenes o quienes desconozcan a este investigador, Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984) catedrático de historia medievalista, perteneció al partido de Acción Republicana, fue ministro en el período republicano, y presidente de la República en el exilio en 1959, ejerciendo su cátedra en Burdeos y Argentina, y en 1984, tras su regreso del exilio, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Otra cuestión son las fantasías y figuraciones de algunos "doctos” y “enterados” sobre hechos, restos, hallazgos y orígenes de razas y, por supuesto, las mentiras y manipulaciones “sanchistas” (de Sánchez Pérez) y su continuo regreso selectivo e interesado (son progresistas) a un periodo concreto de nuestra reciente historia, como la ley de memoria histórica o democrática, y otros “inventos” similares.

Me recuerdan a los ” forrabolas” como decía un dirigente de los advenedizos del futbol manipulando la petición del jugador francés a los jóvenes “de evitar los extremismos” y referirse solo a la ultraderecha, como si no hubiera dos extremos, al menos en fútbol.

Unión del Pueblo Navarro, es el paradigmático adalid de la Navarra Foral diferenciada e integrada en España, desde su creación como partido en 1979, liderado por Jesús Aizpún, tras su dimisión de UCD, disconforme con la disposición transitoria cuarta de la Constitución Española de 1978.

Durante más de dos décadas, casi consecutivas, ha gobernado UPN, en coalición/abstención con PSN, PP o CDN, y se define como “defensor de los fueros, leyes, historia y símbolos y tradiciones de Navarra (sic)” según sus actuales estatutos.

Tras la desafortunada ruptura del gobierno foral con el PSN, en 2011-15 comienza el imparable declive del partido, que en las últimas convocatorias electorales, de ámbito nacional y europeas, al no llegar a un acuerdo con el PP, le coloca en el primer caso como cuarta fuerza en la Comunidad foral, superados por el PP y no compareciente en las de Europa.

No entro en la aireada libertad de voto, acordada por su Comité Ejecutivo, en esa convocatoria europea, y las manifestaciones de su portavoz parlamentario, no sé si representando a UPN, cuantificando potenciales votos de afiliados o simpatizantes, como si fueran propios pues ya tuvo su repercusión mediática en tono humorístico.

Escribía hace más de un año sobre el incierto futuro de los partidos regionalistas, y añado incluso al nacionalista PNV, que tras su fragmentación, le está sucediendo algo similar, su franquicia en Navarra es meramente testimonial, aunque sea parte del Gobierno.

La realidad es que Navarra es una de las tres comunidades autónomas con menor territorio y menor índice de densidad poblacional, limítrofe con otra que la cuadriplica en población, con un poco más de territorio y cuyos habitantes precisan una natural expansión hacia áreas y horizontes despejados y amables como el Pirineo y Zona Media y Ribera. (Un parque temático).

Con el País Vasco, comunidad cuya antigüedad no llega a 50 años, comparte Navarra, dados sus límites por el norte, costumbres, tradiciones, e incluso el vascuence, que los habitantes originarios de la zona dominan, y que conviene diferenciarlo del llamado “batúa”, sin acento ni genuina entonación, extendido( impuesto) a la población surgida de una segunda y tercera generación, resultante del incremento poblacional experimentado durante el pasado siglo con la industrialización durante la época de la dictadura.

En la Navarra milenaria coexiste otra gran parte del territorio con diferentes costumbres, acentos, dichos, carácter. etc.. que se asemejan a la comunidad contigua por el este y sur. De ahí “Navarra tierra de diversidad” y cuyo status socio-político es innegable e indudable desde el antiguo Reyno, y comunidad foral desde la Constitución Española de 1978. Los estatutos de UPN dicen: “asume, defiende y fomenta la personalidad integra del pueblo navarro: lingüística, cultural e histórica con su pluralidad y diversidad y universalidad, sin discriminaciones por motivos de lengua, tradiciones o ubicación geográfica".

Además en el texto estatutario figura un slogan de cabecera: "Tenemos fuerza" (no lo dudo). "Tenemos palabra" (sin duda, si la comparamos con el Gobierno de Sánchez Pérez y su franquicia foral). "Tenemos futuro" (tengo duda).

Esto nace de pensar que si se sigue por el camino de las dos últimas elecciones en pugna con el PP, y no se llega a un entendimiento, es ilusorio poder alcanzar los objetivos estatutarios de UPN, pues precisa el apoyo del Parlamento Nacional y no estar a expensas del mutable y mitómano actual presidente de la nación.

Hoy el Partido Popular tiene futuro y posibilidad de gobernar España y las diferencias que pudieran separar a ambos partidos no creo sean impedimento insalvable para una leal colaboración. Tienen que pensar con altura de miras los responsables de ambas formaciones, y más teniendo en cuenta que muchos de los dirigentes del PP navarro han militado en UPN, y sin duda les preocupa de igual forma el futuro de Navarra como comunidad propia, diferenciada, e integrada en la nación española, y por ende formando parte de la Unión Europea.

Una gran parte de votantes navarros no han entendido la postura de UPN y es posible sea necesario consensuar fórmulas para evitar la confusión y el aislamiento de Navarra para que vuelva a ostentar las cotas de desarrollo económico y competitivo y el nivel de bienestar que en su día alcanzó.


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