• sábado, 25 de mayo de 2024
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Opinión / Tribuna

El futuro de las dos Navarras forales

Por José Luis Díez Díaz

"Este separatismo-nacionalismo junto a una izquierda extrema no están precisamente a favor del actual pacto sino que apelan a la independencia o soberanía de la Navarra Foral, antiguo reino milenario, pero con el objetivo espurio de diluirla o integrarla en otra comunidad de solo cuarenta y cinco años de vigencia".

Friso de la Diputación de Navarra, sede del Gobierno, con el nuevo escudo. GN
Friso de la Diputación de Navarra, sede del Gobierno, con el nuevo escudo. GN

Sin ánimo de sentar doctrina, para eso están algunos de los muchos “expertos” que los partidos del Parlamento Foral han propuesto para la ponencia de actualización del llamado Amejoramiento, me permito aclarar de forma sencilla y coloquial para algunos navarros de buena fe, lo que suponen los actuales Fueros y su futuro.

El expresidente foral Amadeo Marco solía decir que "los secretarios municipales son los garantes de los Fueros” pues en el día a día de los municipios y concejos, es donde se conservaban y palpaban las peculiaridades forales al amparo del texto refundido del Reglamento para la Administración Municipal de Navarra (RAMN) de 1928.

El conocido por los secretarios como RAMN, era el “catecismo” de las actividades, costumbres y hábitos municipales: designación de maestros (la casa habitación), sanitarios titulares, el aval de las juntas de Oncena, Quincena o Veintena, necesarios para importantes decisiones, o el compromisario para votar en cada merindad al diputado  etc. Además de las instituciones y competencias generales , y en especial el Convenio Económico con la aportación de Navarra al Estado.

Con la Ley Paccionada de Agosto de 1841, pactada entre el Estado y la Diputación Foral, Navarra pasa de ser reino a provincia foral, y a pesar de perder alguna de sus instituciones públicas tradicionales (forales) salvó muchas de sus competencias convirtiéndose en una provincia foral española “autoadministrada”.

El fruto del nuevo pacto Navarra-Estado, tras la Constitución de 1978, es la Ley Orgánica 13/1982 de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA), cuyo artículo 1º dice: "Navarra constituye una comunidad foral con régimen, autonomía e instituciones propias, indivisible, integrada en la nación española y solidaria con todos sus pueblos".

La sentencia del Tribunal Supremo estimando el recurso planteado por la JUCIL contra el Real Decreto 252/23, que considera que una de las transferencias de tráfico del decreto, la única recurrida, no es una competencia exclusiva, reconocida ni amparada en el derecho histórico, ha motivado que Navarra inicie una negociación con la administración estatal para llegar a un acuerdo sobre la competencia anulada, y de paso también aprovechar para actualizar el pacto vigente.

Dejándonos de eufemismos, la foralidad navarra tiene dos alineamientos que se diferencian en su objetivo final. La derecha (la navarrista, la centralista y la españolista) respetan el Amejoramiento y es proclive a su actualización dentro del marco establecido en la LORAFANA. Y por el contrario está el bloque nacionalista-separatista, cuyo fin es la independencia de Navarra del resto de la nación española.

El nacionalismo-separatismo en las elecciones al Parlamento en 2023 obtiene el 33,60% de votos y un 27,38 % la izquierda progresista (total un 51%) frente al 37,60% de la derecha. Hemos bajado de un 70% indubitado en 1982 de apoyo a la LORAFNA incluido PSN, a un 51% con la duda del PSN ahora coaligado con el nacionalismo.

La vida ha evolucionado, la población ha aumentado en cantidad, calidad, edad y dedicación; y la tecnología nos ha superado a muchos, pero también se han abierto horizontes y aquí parece que vamos a un reduccionismo ideológico y territorial.

Este separatismo-nacionalismo junto a una izquierda extrema no están precisamente a favor del actual pacto sino que apelan a la independencia o soberanía de la Navarra Foral, antiguo reino milenario, pero con el objetivo espurio de diluirla o integrarla en otra comunidad de solo cuarenta y cinco años de vigencia, para el mejor de los casos actuar ésta como una intermediaria entre Navarra y el Estado español.

El PSN anunció que está en contra de cambios en el estatus político de Navarra por eso quizás podríamos aventurar un apoyo a la derecha sumando así un 65%,que aceptan una actualización de nuestros fueros sin modificaciones sustanciales que afecten a nuestra realidad institucional integrados en España.

Espero que el reciente fin de semana, en el idílico paisaje de Bértiz, la presidencia del Gobierno del PSN haya reflexionado tanto por el pensamiento de sus votantes de la Ribera, como respecto al futuro de la Navarra foral.

Los regionalistas (foralistas y españoles) cuartos en las últimas generales, en víspera de su XIII Congreso tiene también que reflexionar y renovarse, dejar correr el “cierzo”.

Tiene próxima una derecha centralista, respetuosa y amante del fuero, con peso específico en las Cortes Generales y es con quien deben sintonizar de verdad.

Poco futuro tienen los “fueros” actuales si quienes lo defienden y entienden frivolizan con anunciados posibles pactos, con partidos coaligados desde el Gobierno de la nación hasta el de la Comunidad Foral, que precisamente abogan por la independencia de Navarra, cuya muestra reciente y palpable es la unión para el voto de censura a la alcaldía de la capital del antiguo reino.


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El futuro de las dos Navarras forales