• sábado, 25 de mayo de 2024
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Opinión / Tribuna

Un órgano independiente contra la corrupción

Por José Luis Díez Díaz

"No hay forma de alcanzar un consenso de cualificados juristas para el CGPJ, y pretende crear para amigos o socios de partido un órgano paralelo independiente. Increíble.

Koldo García tras el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos. EFE
Koldo García tras el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos. EFE

Se suele acudir al Lazarillo de Tormes, obra anónima publicada hace casi cinco siglos, para calificar con sarcasmo a España como país de pillos y pícaros; y cito al caso varias “historias” de corrupción política que han acaparado los medios en las cuatro últimas décadas de la, actualmente, devaluada democracia.

La trama navarra en torno a dos presidentes del PSN, la del “bigotes” del caso Bárcenas, los trajes de un presidente autonómico, la “abadesa” y sus hijos, que llevaba dinero entre biblias, el chofer de los Eres andaluces, el Tito Berni canario, y estos días el portero, no de fútbol aunque próximo al campo, en un establecimiento de “descorchadoras”, denominación que adoptó el siglo pasado, un colega secretario municipal para encajar esa actividad en la licencia fiscal, han sido objeto de innumerables memes, chistes y chanzas. El ciudadano español se lo toma a cachondeo.

No olvido los casos fuera ya de la política como el del Boni o el Rubí futbolístico de los últimos tiempos.

Hace unas horas la última ocurrencia de la “Barbie” vicepresidenta: “crear un órgano independiente contra la corrupción",es la gota que colma la copa del "descorche". Me pregunto: ¿Independiente de quién? No hay forma de alcanzar un consenso de cualificados juristas para el CGPJ, y pretende crear para amigos o socios de partido un órgano paralelo independiente. Increíble.

Siempre he opinado que la no acorde retribución, para el/la profesional que quisiera dedicarse a la política de verdad, con vocación, formación y experiencia, es un freno.

De ahí la ausencia de talento y presencia de mediocres en muchas listas, que cuando llegan a gobernar tratan de aumentar su sueldo y prebendas, con consejos y “chiringuitos” rodeándose de múltiples e ineptos asesores / conseguidores, obviando a la clase funcionarial, profesional, que obtuvo su puesto por oposición o méritos.

La clase política y la vida interna de los partidos, exige una auténtica revolución regeneradora. Hay que desterrar eufemismos y postureos: transparencia, códigos éticos, declaraciones de bienes, comisiones investigadoras, responsabilidades políticas, imputados o procesados, o sentencias firmes. Sencillamente: preparación, honradez, honestidad y servicio sin horario a la comunidad.


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Un órgano independiente contra la corrupción