• sábado, 13 de julio de 2024
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Opinión / EntreArtes

Cuatro yayos

Por Juan Pedro Cano

Valencia fue el epicentro del mundo taurino durante su feria de fallas, más allá del ruedo, el sector dijo “Basta” para salir a la calle

y reivindicar la tauromaquia como parte importante de nuestra cultura, y a su vez, exigir respeto y libertad.

La cita estaba marcada en rojo en el calendario de todos lo que de una forma u otra estamos representados en algún sector taurino. Los continuos ataques que la fiesta de los toros sufre a diario necesitaban de una respuesta unificada y multitudinaria tan necesaria de cara al exterior como lo son las acciones de denuncia que está llevando a cabo la recientemente creada Fundación del Toro de Lidia.

Los cálculos no oficiales de la organización apuntaron que más de 35.000 personas salieron a la calle en esta histórica manifestación taurina, mientras que la Delegación del Gobierno rebajó la cifra hasta 10.000. De un modo u otro, muchas personas en la calle para alzar su voz por la Fiesta de los toros y curioso cuando menos que por la tarde la plaza no registrara un lleno en la corrida de Adolfo Martín. Los tendidos llenos de las plazas son el mejor argumento frente a los ataques.

No obstante, en cuestión de asistencia la feria de Fallas se apuntó un triunfo, cerca de cien mil personas pasaron por taquilla fruto de una cartelería bien confeccionada que salvó las ausencias con imaginación y sobre todo dando paso a los jóvenes toreros que vienen marcando un paso tan firme para ellos como ilusionante para el aficionado. Mientras, en las puertas de la plaza cuatro antitaurinos, y digo cuatro; uno, dos, tres, cuatro, gritaban sin tregua: «Sois cuatro yayos y os quedan cuatro ratos». Difícil mentir tanto diciendo tan poco.

No son yayos precisamente la gente de Tendido Joven que un año más han vivido su feria de Fallas con intensidad, acudiendo a la plaza  para ir creciendo en su afición y en paralelo sumar acciones de promoción de la Tauromaquia entre los más jóvenes. Más allá de la asociación conviene mirar el aspecto de los tendidos de la plaza de la calle de Xátiva para darse cuenta que casi la mitad de su ocupación son gente joven.

Nada tienen de yayos tampoco quienes están al frente del Foro de la Juventud Taurina, que un año más pusieron en escena una gala sin parangón en lo que a una entrega de premios taurinos se refiere. Dos ejemplos de tejido asociativo, taurino, joven y organizado al que a hora se suma la recientemente creada Grada del 6 de la madrileña plaza de Las Ventas.

Nada tiene de yayo el triunfador del ciclo fallero, el peruano Roca Rey que pasó por Valencia siguiendo con esa velocidad de crucero que ha puesto y que le está sirviendo para estar en boca de todo el taurineo. Carrera meteórica con la impresión de ir de más a más y crecerse ante las figuras en lugar de afligirse. Otro que suma y sigue es Ginés Marín, que en Valencia se llevó el premio al mejor novillero.

El impulso de la juventud se está dejando sentir tanto en el ruedo como en el tendido, un tendido al que también acuden personas mayores que han sabido dejarnos este legado de nuestra cultura que es la tauromaquia, y ahora, nuestro compromiso y obligación debe de ser mantenerlo e impulsarlo desde el presente con perspectiva de futuro. Más allá de pasar por taquilla hay que dar el paso al frente en el marco del activismo taurino.

No somos cuatro yayos, y Dios quiera que nos queden más de cuatro ratos, todo dependerá de muchos factores, pero uno de ellos es clave; el toro. Los premios del ciclo fallero han dejado desierto el premio, constatando el sentir general de la afición que echó en falta en el ruedo más casta y bravura. Sobre el papel todo pintaba de otra manera, incluso con alicientes como ver lidiar los murubes del maestro Capea a pie para desconsuelo final de todos. El toro de marzo es complicado, veremos como avanza la temporada que tiene ya Sevilla, con el brillo de sus carteles recuperado, a la vuelta de la esquina.


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