Comercio Local

Pamplona recupera uno de sus bares restaurantes más clásicos “con tapeo fino y gastronomía cuidada”

Xabier Rivas está al frente de El Molino de San Juan en Pamplona. Navarra.com
Entre los platos estrella se encuentra el solomillo ‘Chateaubriand’ de 350 gramos para compartir, así como los pinchos elaborados al momento.

Pamplona ha recuperado uno de sus bares restaurantes más clásicos tras su cierre el pasado 31 de marzo, en un regreso que ha despertado gran interés en el barrio de San Juan.

Se trata de El Molino de San Juan, situado en la avenida de Bayona 11 de la capital navarra, un establecimiento que abrió sus puertas en junio de 1972 y que cerró a finales de marzo de este año con José Antonio Ferro al frente. Vuelve ahora tras una remodelación con un proyecto renovado en apenas dos meses. El local combina la tradición de décadas con un enfoque moderno en gastronomía y servicio.

El restaurante se encuentra a pocos metros de otros nombres conocidos de la zona, como el restaurante Le Mans o el bar Danubio con su pincho de ensaladilla rusa, y muy cerca de comercios veteranos como la ferretería Gárate y la histórica lencería Cachemir.

La reapertura ha sido liderada por Xabier Rivas, hostelero gallego con casi 20 años de experiencia en Pamplona y originario de Aguiño, en la ría de Arosa. “Seguimos con la tradición y toques de innovación”, asegura Rivas.

Le acompaña en la gestión Fernando Lugea, considerado “una pieza fundamental en el negocio”. También han contado con el apoyo del equipo de la Lonja del Lar Gallego, quienes se implicaron desde el primer momento. El Molino de San Juan volvió a abrir sus puertas el 20 de mayo.

El proyecto mantiene la esencia de los años de Josean, Miguel y Ricardo, pero adaptándola al siglo XXI. “Queremos ser continuistas, pero ofrecer algo actualizado a los clientes de hoy”, apunta Xabier.

El local abre temprano todos los días y ofrece un menú de lunes a viernes por 28 euros, mientras que los fines de semana destacan los platos de pescado, tapeo fino y gastronomía cuidada, adaptados a la demanda de los comensales.

Entre los platos estrella se encuentra el solomillo ‘Chateaubriand’ de 350 gramos para compartir, así como los pinchos elaborados al momento, como el Ravioli de manita con tartar de gamba, una propuesta de mar y montaña que ha recibido elogios.

La carta combina recetas tradicionales con un toque de autor y mantiene su oferta de pescado fresco. Además, buscan evolucionar con pinchos elaborados y platos innovadores que se añadirán progresivamente.

El menú entre semana varía incluyendo verduras, pescados y carnes, sin olvidar clásicos como callos y morros, ajoarriero con huevo o carrilleras. “Queremos ser un bar restaurante completo y con espacio de comer, que es lo que la gente demanda”, asegura Xabier.

Actualmente, trabajan en el local 12 personas, y los martes permanecen cerrados para reparar pendientes de obra y decoración. "La intención es abrir todos los días y mejorar la experiencia de los clientes de manera continua", asegura Xabier.

“Queremos ser un referente gastronómico y dar vida al barrio de San Juan. Estamos muy cerca del casco viejo y el acceso es fácil desde toda Pamplona”, concluye Rivas, destacando la combinación de tradición y modernidad que ofrece El Molino.