En pleno Camino de Santiago, hay una tienda de Puente la Reina, a solo 20 minutos de Pamplona, que tiene un calendario muy particular: abre ocho meses al año y cierra cuando llega el invierno. Su clientela está formada principalmente por peregrinos que necesitan desde unas zapatillas nuevas hasta un simple mosquetón para continuar caminando.
El establecimiento se llama Planeta Agua y está situado en el número 14 de la calle Mayor de Puente la Reina, una de las vías por las que transitan los peregrinos que atraviesan esta localidad navarra. Entre mochilas, chubasqueros, sandalias y bastones trabaja Fabbiana Santosuosso Morais, una joven de 23 años que disfruta especialmente del contacto con quienes hacen el Camino.
"Me encanta ayudar, me encanta hablar con los peregrinos", asegura Fabbiana, que lleva trabajando en el establecimiento desde el comienzo de esta temporada. Aunque ha estudiado Administración, ha encontrado en este comercio una ocupación que le permite conocer cada día a personas de diferentes países.
La tienda lleva abierta aproximadamente entre ocho y diez años y se ha convertido en un establecimiento de referencia para quienes necesitan reponer su equipamiento durante la ruta jacobea. Su peculiaridad es que funciona exclusivamente durante la temporada de mayor actividad peregrina, desde marzo hasta finales de octubre.
Una tienda de Puente la Reina donde los peregrinos encuentran casi de todo
El escaparate y el interior de Planeta Agua están pensados para resolver los problemas que pueden surgir durante una caminata de cientos de kilómetros. El establecimiento dispone de ropa y calzado técnico, además de una amplia variedad de complementos.
"Si necesitan algo, si se les rompe algo, si se les pierde algo, si les roban algo, que también suele pasar mucho, desgraciadamente, pues aquí estamos", explica Fabbiana sobre el servicio que prestan.
Entre los artículos disponibles hay zapatillas, sandalias, chubasqueros, mochilas, bastones, guantes, gafas, bragas de cuello, toallas, botellas de agua, mosquetones y accesorios para mochilas. "O sea, si me pongo a decirte, igual no termino", comenta entre risas la joven dependienta al intentar enumerar todos los productos.
Aunque cualquier persona puede entrar y comprar, el negocio está especialmente orientado a las necesidades del Camino de Santiago. Esto se nota, sobre todo, en el calzado técnico, uno de sus principales atractivos.
Clientes que llegan incluso desde San Sebastián
La especialización de la tienda ha hecho que su clientela no se limite a los peregrinos que pasan por la localidad. "Tenemos gente que nos viene hasta desde Donosti y zonas así a comprar específicamente aquí, porque no encuentran este tipo de calzado tan técnico", asegura Fabbiana.
Las zapatillas son, precisamente, uno de los productos que más sorprenden a los visitantes. La joven explica que los clientes valoran especialmente las marcas disponibles, la variedad de modelos y los precios.
También menciona los calcetines técnicos, entre ellos los de marcas como Injinji y Lorpen, que forman parte de la oferta especializada del establecimiento.
"La gente siempre necesita y la gente agradece mucho esta tienda aquí", asegura la dependienta, convencida de que contar con un comercio de estas características en mitad del Camino resulta especialmente útil. Pero el funcionamiento del negocio depende directamente del calendario de los peregrinos. Y eso explica una de sus características más llamativas.
Una tienda que cierra cuando llega el invierno
Mientras otros comercios esperan determinadas épocas del año para aumentar sus ventas, Planeta Agua funciona con una lógica diferente. El descenso de peregrinos durante el invierno marca el final de su actividad anual. "Somos una tienda de temporada. Estamos desde marzo hasta finales de octubre, más o menos. Y luego cerramos", explica Fabbiana.
Por eso, cuando llega el mal tiempo, la tienda no espera necesariamente vender más chubasqueros o ropa de abrigo. Al contrario, la reducción del número de caminantes hace que disminuya su principal clientela. La joven reconoce que el negocio funciona bien durante los meses de apertura. "Si seguimos aquí es porque va bien", afirma.
En su caso, esta es la primera temporada trabajando en Planeta Agua. Y, aunque le gustaría que el comercio permaneciera abierto durante todo el año, comprende que su actividad está vinculada al paso de peregrinos. "Ojalá, si esto fuera todo el año, muchísimo mejor, porque me encanta estar aquí, la verdad", confiesa.
Fabbiana, una joven de 23 años que disfruta escuchando a los peregrinos
Fabbiana Santosuosso Morais tiene 23 años, es natural de Obanos y vive actualmente en Puente la Reina. Ha estudiado Administración y ya había trabajado anteriormente en puestos relacionados con la atención al público y el contacto con los peregrinos.
Su incorporación a Planeta Agua le ha obligado a aprender sobre productos que antes apenas conocía, especialmente las zapatillas y el calzado técnico. "Entré aquí sin tener casi ni mucha idea de unas zapatillas muy técnicas, que al final no es mi profesión, mi especialidad", reconoce.
Sin embargo, había algo que sí conocía bien: el trato con las personas que recorren el Camino. En sus anteriores trabajos también había mantenido contacto con peregrinos, una experiencia que siempre le ha gustado.
"Hay gente también que viene sola y lo agradece un montón. Al final te cuentan experiencias o se acuerdan de ti. No sé, me parece una cosa muy bonita", explica.
Y es que la atención en Planeta Agua no siempre termina con la venta de unas zapatillas o una mochila. En muchas ocasiones, los viajeros aprovechan para preguntar dónde pueden comer, cómo continuar su recorrido o qué camino deben tomar.
Peregrinos de todo el mundo y agradecimientos que emocionan
Por la tienda pasan personas de numerosos países. Fabbiana recuerda haber atendido a canadienses, mexicanos, suizos, estadounidenses, ingleses, franceses y españoles, además de peregrinos procedentes de Asia. "Es que de todo el mundo, de todo el mundo", comenta cuando intenta recordar las nacionalidades de sus clientes.
Esa diversidad es uno de los aspectos que más le gustan de su trabajo. Cada persona llega con una historia diferente y, en ocasiones, una conversación breve acaba convirtiéndose en uno de los recuerdos más especiales de la jornada.
La joven cuenta que algunos peregrinos le agradecen su ayuda con pequeños regalos o palabras que no esperaba escuchar. "Oye, mira, voy a rezar por ti", recuerda que le han llegado a decir algunos clientes. Un gesto que le emociona especialmente.
"A mí esas cosas me hacen muchísima ilusión", reconoce. También recuerda la satisfacción de recibir algún detalle de una persona a la que acaba de conocer. "Qué guay que una persona que no te conoce de nada le hayas podido ayudar tanto y que te lo agradezca de esa manera", comenta.
Para Fabbiana, el mayor atractivo de trabajar en esta pequeña tienda de Puente la Reina no está únicamente en aprender sobre calzado o equipamiento deportivo, sino en las relaciones humanas que surgen durante el paso de los peregrinos.
"Eso yo creo que es lo más bonito. Conocer a gente que no te vas a volver a ver en la vida, pero les puedes dar un buen momento y una buena conversación", asegura la joven.
Y así transcurren sus jornadas en Planeta Agua, entre botas, mochilas, caminantes que llegan cansados y viajeros que se marchan agradecidos. Una actividad que se mantiene hasta finales de octubre, cuando el establecimiento cierra sus puertas hasta la siguiente temporada del Camino de Santiago.