La competitividad fiscal de Navarra ha vuelto a quedar en una posición rezagada en 2026. La Comunidad Foral ocupa el puesto 12 de los 19 territorios analizados en el Índice Autonómico de Competitividad Fiscal (IACF), con una puntuación de 5,88 sobre 10, y aparece además en la última posición de toda España en el apartado correspondiente al Impuesto sobre el Patrimonio.
El resultado mantiene a Navarra lejos de las primeras posiciones durante el Gobierno de María Chivite. Madrid y las tres diputaciones vascas encabezan la clasificación, mientras la Comunidad Foral continúa instalada en la segunda mitad de la tabla pese a disponer de un régimen fiscal propio que le permite diseñar buena parte de su sistema tributario.
La posición de este año supone una ligera mejora respecto a 2025, cuando Navarra obtuvo 5,67 puntos, pero no permite recuperar el terreno perdido durante los últimos años. En 2017, la Comunidad Foral alcanzaba los 6,11 puntos y ocupaba el séptimo puesto.
Desde entonces, Navarra se ha movido principalmente entre las posiciones 11 y 14. El avance registrado en 2026 representa así una recuperación parcial, pero mantiene a la Comunidad Foral cinco puestos por debajo de la posición que ocupaba nueve años atrás.
El desglose del Índice Autonómico de Competitividad Fiscal muestra con más claridad los principales problemas de Navarra. La Comunidad Foral ocupa el puesto 13 en Renta, cae hasta el 15 en Sucesiones y termina en el puesto 19 en Patrimonio.
Es precisamente el Impuesto sobre el Patrimonio el que deja a Navarra en la peor posición de todos los territorios analizados. El resultado adquiere especial relevancia por la capacidad normativa que proporciona el régimen foral y por la comparación con las diputaciones vascas, que también cuentan con autonomía tributaria y se encuentran entre los primeros puestos del índice.
La evolución resulta especialmente significativa en el caso del IRPF. Mientras los territorios vascos encabezan la clasificación de este impuesto, Navarra queda situada en la parte baja, pese a compartir con ellos una amplia capacidad para configurar su propia política tributaria.
Los datos fiscales llegan además en un momento en el que ha aumentado la preocupación por los impuestos entre los participantes en el Panel de Tendencias Navarra de CoCiudadana. El porcentaje que considera que en Navarra se pagan más impuestos que en los países más avanzados de Europa ha pasado del 20% en 2016 al 54% en 2026.
La evolución contraria se ha producido entre quienes consideran que en Navarra se pagan menos impuestos. Este grupo ha pasado del 47% al 22% durante el mismo periodo.
También ha crecido notablemente la demanda de una reducción de la carga tributaria. En 2020, el 19,5% apostaba por bajar la presión fiscal, mientras que en 2026 esa cifra ha alcanzado el 46,7%.
La petición de una reforma fiscal también ha ganado peso. El porcentaje de participantes que reclama cambios en el sistema tributario navarro ha alcanzado el 55,9%, reflejando el creciente protagonismo que la fiscalidad ha adquirido entre las preocupaciones económicas analizadas.
Navarra dispone de un régimen foral propio y de amplias competencias para diseñar su política tributaria. Sin embargo, durante los gobiernos presididos por María Chivite, la Comunidad Foral no ha recuperado las posiciones de competitividad fiscal que tenía antes de su llegada al Ejecutivo en 2019.
El índice de 2026 vuelve a dejar una importante distancia respecto a los territorios que encabezan la clasificación. Madrid y las tres diputaciones vascas aparecen en los primeros puestos, mientras Navarra permanece en la duodécima posición y cierra la tabla nacional en el Impuesto sobre el Patrimonio.