El club de Barañáin donde profesores jubilados ayudan a niños de 22 países y enseñan español a inmigrantes
La asociación cultural Irati desarrolla programas de inserción laboral y refuerzo educativo gracias a más de medio centenar de voluntarios, entre ellos profesores jubilados y estudiantes universitarios.
Clases de Formación para la Inserción Laboral en la Asociación Irati. IÑIGO ALZUGARAY
El Club Irati de Barañáin es mucho más que una asociación dedicada a organizar clases y talleres. En sus instalaciones coinciden personas de distintas nacionalidades, jóvenes que necesitan ayuda con sus estudios y voluntarios que comparten sus conocimientos para mejorar las oportunidades de quienes acuden a este espacio de encuentro.
Las cifras muestran el alcance de su actividad. Durante 2025, más de 370 personas de 30 países han participado en su programa de formación para el empleo y 49 niños y adolescentes reciben apoyo escolar este curso. Detrás de estos datos hay una labor diaria que combina enseñanza, acompañamiento personal y actividades culturales.
El Club Irati, una asociación cultural sin ánimo de lucro ubicada en Barañáin, ofrece desde clases de castellano hasta talleres de cocina, costura, limpieza y primeros auxilios. También imparte formación digital y orientación laboral para quienes necesitan mejorar sus posibilidades de encontrar trabajo.
Su programación incluye, además, cinefórum, sesiones de antropología, encuentros sobre historia y actualidad, un club de ópera y viajes culturales. Todas estas propuestas están abiertas a personas de cualquier condición y procedencia.
La asociación cuenta con más de medio centenar de voluntarios de distintas edades y perfiles profesionales. Su actividad está inspirada en la identidad cristiana y en las enseñanzas de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.
Una puerta de entrada al empleo
Uno de los principales proyectos del Club Irati de Barañáin es FILME (Formación para la Inserción Laboral y Mejora de la Empleabilidad). Está dirigido a personas que buscan trabajo y necesitan adquirir nuevos conocimientos, mejorar sus competencias o recibir orientación para acceder al mercado laboral.
Durante 2025, más de 370 personas procedentes de 30 países han participado en este programa. Entre sus lugares de origen figuran Angola, Camerún, China, Congo, Gambia, Ghana, India, Mali, Marruecos, Ucrania, Túnez, Siria, Palestina, Pakistán, Nigeria, Nepal y Mauritania.
Clases de Formación para la Inserción Laboral en la Asociación Irati. IÑIGO ALZUGARAY
Para muchos de los participantes, aprender castellano es la primera necesidad. Conocer el idioma les permite desenvolverse mejor en situaciones cotidianas, afrontar entrevistas de trabajo y relacionarse con otras personas con mayor autonomía.
“El Plan FILME es una formación orientada para el trabajo. Fundamentalmente, trabajamos con inmigrantes para que aprendan castellano a distintos niveles, desde el más básico, que es el de acogida, hasta niveles superiores en los que ya pueden leer y escribir”, explica a Navarra.com Francisco Sada, presidente del Club Irati.
El programa incluye clases de español y comunicación para extranjeros, matemáticas básicas, herramientas digitales y formación sobre trabajo y empresa. También ofrece orientación para buscar empleo y conocimientos sobre prevención de riesgos laborales.
Una parte importante del aprendizaje se desarrolla en pequeños grupos de conversación, donde los participantes pueden practicar el idioma de una manera más cercana. Estas sesiones facilitan la participación de quienes todavía tienen dificultades para expresarse en castellano.
“Se trata de grupos que no pueden ser muy numerosos, de un máximo de quince personas”, señala Francisco Sada.
El presidente de la asociación explica que el perfil de quienes acuden a las clases cambia con el tiempo. Actualmente, el programa recibe especialmente a jóvenes procedentes del norte de África, muchos de ellos interesados en mejorar sus conocimientos del idioma.
“Ahora mismo nos vienen muchos jóvenes marroquíes y argelinos. Hay gente que va y viene, pero desde luego hay personas muy majas que congenian muy bien con nuestros voluntarios”, comenta Sada.
La formación de FILME también aborda cuestiones prácticas relacionadas con la búsqueda de empleo. Los asistentes aprenden a utilizar herramientas informáticas, preparar un currículum y afrontar entrevistas y procesos de selección.
Más de 5.000 asistencias a las clases de castellano
Las cifras del pasado año reflejan la actividad de este programa. Durante 2025 se han contabilizado más de 5.000 asistencias a las clases de castellano, organizadas en tres niveles de aprendizaje.
A estas sesiones se suman las clases de acogida, los talleres de conversación y la atención personal. Esta combinación permite adaptar la enseñanza a participantes con distintos niveles de conocimiento del idioma.
Las aulas del Club Irati de Barañáin reúnen a personas que llegan de países y culturas muy diferentes. Aunque sus trayectorias personales son distintas, comparten el interés por aprender, mejorar su formación y disponer de más herramientas para encontrar trabajo.
Del castellano a los deberes: ayudar también a los más jóvenes
El segundo gran proyecto social de la asociación es Más Futuro, un programa de refuerzo escolar y acompañamiento personal dirigido a niños y adolescentes de entre 10 y 18 años pertenecientes a familias con necesidades.
La iniciativa presta ayuda a estudiantes que encuentran dificultades en determinadas asignaturas. También atiende a quienes necesitan mejorar su dominio del castellano para seguir las explicaciones de sus profesores y avanzar en sus estudios.
“Más Futuro es para niños que necesitan un refuerzo escolar y muchas veces también está relacionado con el problema del idioma”, explica Francisco Sada.
Iñaki Iraola, uno de los responsables de esta actividad, señala que el funcionamiento de este programa tiene en cuenta tanto las dificultades académicas como las circunstancias familiares y económicas de cada alumno.
“Más Futuro es la sección de la asociación Irati dedicada a los más jóvenes. Llevamos aulas dirigidas a estudiantes de Primaria y de la ESO de los colegios de Barañáin, tanto públicos como concertados, y también de instituto”, señala Iraola.
Iñaki Iraola, junto a unos jóvenes en la Asociación Irati. IÑIGO ALZUGARAY
El acceso a Más Futuro está sujeto a criterios concretos. La asociación desarrolla formación también a menores que, además de necesitar ayuda académica, atraviesan situaciones sociales o familiares que dificultan recibir ese apoyo por otros medios.
“Aquí se admiten a jóvenes que tienen problemas académicos y también con necesidades sociales o familiares. Por ejemplo, de familias que no puedan permitirse pagar un profesor particular o una academia”, explica Iraola.
La coordinación con los centros educativos es fundamental para identificar a los estudiantes que pueden beneficiarse del programa. Habitualmente, el procedimiento comienza cuando un docente detecta dificultades en un alumno y comunica la situación al departamento de orientación.
“El profesor encargado de curso detecta que hay un alumno con necesidades. Habla con la orientadora, quien entrevista a la familia y rellenan un impreso que nos envían a nosotros”, detalla Iraola sobre el procedimiento de admisión.
De esta manera, el Club Irati mantiene una relación directa con los profesionales educativos y las familias. Esta colaboración permite organizar las plazas y orientar el refuerzo hacia los estudiantes con mayores necesidades.
En sus tres años de funcionamiento, Más Futuro ha atendido a 125 estudiantes. Actualmente, 49 chicos y chicas de 22 países participan diariamente en el programa, que durante 2025 ha contabilizado 2.354 sesiones presenciales.
Los menores proceden principalmente de cuatro centros de Barañáin: el IES Barañáin, el CP Los Sauces, el CP Eulza y el Colegio Santa Luisa de Marillac. Estos centros públicos y concertados colaboran con la asociación en la identificación de los estudiantes que necesitan refuerzo.
A lo largo del curso, los responsables del proyecto mantienen una comunicación periódica con los colegios e institutos. Así pueden conocer la evolución académica de cada participante y adaptar las sesiones a las dificultades que van apareciendo.
Un profesor para las asignaturas más difíciles
El trabajo de Más Futuro descansa principalmente en personas que han dedicado buena parte de su vida profesional a la enseñanza. Muchos de sus voluntarios son docentes jubilados que continúan compartiendo sus conocimientos con niños y adolescentes.
“Los voluntarios son casi todos profesores jubilados, aunque también tenemos estudiantes de la Universidad de Navarra”, cuenta Francisco Sada.
Actualmente, 17 personas colaboran en Más Futuro: 13 profesores jubilados, una profesora en activo y tres estudiantes universitarios. La incorporación de estos últimos permite ampliar la atención y ofrecer un seguimiento más personalizado.
“Gracias a ello, este año hemos podido abrir una nueva forma de trabajar: cada chico, en la asignatura en la que tiene más dificultades, tiene un día concreto con un profesor personal”, explica Iñaki Iraola.
Esta modalidad ofrece a cada estudiante una hora de atención individualizada en la materia que más le cuesta. Durante ese tiempo, un voluntario trabaja exclusivamente con él para resolver dudas y reforzar los contenidos que necesita mejorar.
“Por ejemplo, si tiene problemas en Matemáticas, un día a la semana tiene una persona solo para él. De esa forma concentra todas sus dificultades en esa hora y recibe una dedicación especial”, añade Iraola.
El apoyo individual complementa las sesiones en grupos reducidos. La organización permite dedicar más tiempo a las asignaturas complicadas y adaptar la explicación al ritmo de aprendizaje de cada alumno.
Aprender también a través de la motivación
El programa no se limita a explicar asignaturas y ayudar con los deberes. Los responsables de Más Futuro también utilizan actividades para fomentar la constancia, reconocer el esfuerzo y animar a los estudiantes a cumplir sus objetivos.
Entre los alumnos de Primaria y primero de la ESO funciona un sistema de motivación basado en unas monedas simbólicas llamadas «minions». Los menores las reciben cuando alcanzan determinadas metas relacionadas con su trabajo académico.
“Cuando el joven estudia y llega a un objetivo, se le da un minion”, cuenta Iñaki Iraola.
Las monedas se van acumulando a lo largo del curso y permiten participar en una actividad especial al terminar las clases. El programa organiza una fiesta con merienda y una subasta de regalos en la que los estudiantes utilizan los «minions» que han conseguido.
“Con esos minions puede participar en la fiesta que organizamos al final de curso: una merienda con lo que aportan los propios jóvenes y una subasta”, explica Iraola.
Los regalos de esta actividad proceden de personas que colaboran con la asociación. La participación en la subasta está reservada a quienes han alcanzado la cantidad necesaria de monedas simbólicas.
“Solo participan en la subasta los niños que han alcanzado los minions necesarios. Los regalos de la subasta nos los regalan nuestros amigos y colaboradores”, señala Iraola.
Un lugar donde también se aprende a coser, cocinar o manejar un ordenador
La oferta del Club Irati de Barañáin va más allá de sus dos principales programas sociales. La asociación organiza talleres prácticos que permiten adquirir conocimientos útiles para el trabajo y para desenvolverse en la vida cotidiana.
Uno de ellos es el taller de costura, que durante 2025 ha registrado 211 asistencias. Los participantes aprenden a reparar y transformar ropa, adaptar tallas, modificar mangas y realizar distintos trabajos de confección.
El taller de cocina ha contabilizado 88 asistencias y el de limpieza doméstica ha alcanzado las 67. También se han registrado 60 asistencias a primeros auxilios y otras 40 a las sesiones de herramientas digitales.
En estas últimas actividades, los alumnos aprenden a familiarizarse con los componentes de un ordenador y a utilizar programas habituales. La formación incluye Windows, Word, Excel y navegación por internet, conocimientos que pueden ayudarles también en la búsqueda de empleo.
El Club Irati organiza además mercadillos de intercambio en los que recoge ropa, juguetes y útiles del hogar. Estos objetos se distribuyen posteriormente entre personas que pueden necesitarlos.
La actividad cultural también ocupa un espacio importante en la programación de la asociación. Entre sus propuestas figuran sesiones de antropología, encuentros sobre historia y actualidad, cinefórum y un club de ópera.
Además, organiza viajes culturales por Navarra para visitar monumentos y lugares de interés. Estas salidas permiten a los participantes conocer nuevos espacios y compartir experiencias fuera de las aulas y los talleres.
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