Amigos que no ven cine me preguntan qué es IMAX y por la mejor forma de ver La Odisea.
Amigos que no ven cine me preguntan qué es IMAX y por la mejor forma de ver La Odisea.
Este 2026 estamos viviendo cierta revitalización de la experiencia de ir al cine. Por un lado, de forma explícita (la taquilla está en la mejor forma desde el COVID), pero también de una forma más implícita: crece el interés por los mejores formatos de exhibición e historias diferentes con buen marketing.
¿Cuáles son las propuestas más potentes del año? ¿Las que más dinero han hecho? Pues vemos animación (Toy Story 5), películas arriesgadas hechas por veinteañeros con ideas originales (Backrooms, Obsession) y con formas de rodar tradicionales, con un estudio que les apoya, y, por último: películas de Hollywood de la vieja escuela.
Digo vieja escuela por varios motivos. La Odisea, Spider-Man o lo que veremos en diciembre con Dune: Parte Tres son propuestas que nunca saldrían de una plataforma de streaming. Lo han intentado y no saben hacerlas bien o rentabilizar películas así de grandes, con costes de 150-250 M (The Gray Man).
Por otro lado, parte del marketing de una cinta empieza a ser cómo se rodaron ciertas escenas, qué dificultades supuso rodar en localizaciones reales, cómo les afectó a los actores estar 4 meses fuera de casa y estar rodando en Islandia, por ejemplo.
Esta estrategia de ir a contracorriente con la versión del cine más auténtica y más alejada de ver cine en casa ya sucedió hace casi 80 años. En los 50, a medida que el estadounidense medio iba adquiriendo una TV en casa, los estudios enloquecieron. Así se lanzaron, arriesgando mucho dinero, a ofrecer imágenes que no podían verse en televisión.
Dado que el formato de TV era cuadrado, Hollywood se dedicó a crear un formato panorámico, con fotogramas el doble de anchos que altos, llamado CinemaScope. Más tarde lo volverían a hacer con el Technicolor; en este siglo lo vimos con el fallido 3D y, poco a poco, el formato premium que se ha ido consolidando es IMAX. En este vídeo se explica en qué consiste:
Antes de cada pase de @odysseymovie en #70mm en los @cinesabc, @nenitoplux y yo hacemos una pequeña presentación explicando el contexto del formato y por qué verla en fotoquímico. Esto es lo que decimos ⬇️⬇️⬇️ pic.twitter.com/WqqJ3EcG7j
— Yuri Aguilar .•. (@sryuriaguilar) July 25, 2026
IMAX es una tecnología que empieza con sus cámaras gigantescas y termina en salas especiales. Sus cámaras son las que tienen mayor resolución y sus cines son los de mayor calidad que existen, tanto por comodidad de asientos como por calidad de sonido y calidad de imagen.
Ojo, en los IMAX se proyectan muchas películas. No solo rodadas en IMAX, ya que solo unos pocos ruedan así, como Christopher Nolan (lleva rodando así desde El caballero oscuro, 2008) o Ryan Coogler (Pecadores).
En España hay pocos, solo en Barcelona, Madrid, Mallorca, Málaga y Valencia. Curiosamente, en la promoción de La Odisea se ha insistido tanto en la tecnología IMAX que ha llegado hasta mis amigos menos cinéfilos. Han conseguido transmitir la idea de que hay que intentar verla en el mejor cine que puedas. Desde el COVID, los cines IMAX cada vez suponen un mayor porcentaje de la recaudación total (las entradas también son más caras) de las grandes películas.
Creo, y esto es una suposición, que, dado que el hábito de ir al cine ha caído, cuando se va, se quiere ir al mejor posible. Y ahí creo que es donde los estudios y las cadenas de exhibición deben centrarse: que el espectador sienta la brecha de calidad entre una película en su casa y una en un cine.
Hay otro aspecto intangible del cine y es que, aunque las televisiones cada vez son mejores, vienen con algunos retos. Parar la película varias veces para ir al baño, porque te llaman, porque llega el pedido a domicilio o simplemente viéndola sin interés porque estás con el móvil en la mano. Y todo esto si consigues terminarla porque no la has cambiado a los 10 minutos porque no te convencía el título.