• miércoles, 17 de julio de 2024
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Opinión / A mí no me líe

En la Pamplona de Asirón hay más mendigos que nunca

Por Javier Ancín

"A Asirón le han brotado los sin techo a decenas, hasta muriéndosele uno en sus napias, nada más decir que el tema estaba resuelto".

Un joven mendigo en plena calle. ARCHIVO
Un joven mendigo en plena calle. ARCHIVO

No me había fijado pero, desde que Asirón y sus chiringuitos de financiación pública salieron a decirnos que habían acabado en Irroña con los sin techo, poco más o menos que con un mágico chasquido de dedos, no dejo de ver mendigos en cada esquina.

El otro día en Iturrama, en menos de 50 metros, conté tres. Con el primero estaban hasta los munipas, que viendo el cisco de cristales rotos que había por la acera y el olor en ambiente a vino triste, de derrota, supuse que el infeliz la habría liado.

Con el tercero, al que llevo años viéndolo, me saludo casi siempre, sonriente, amable.

Cuando no me cruzo palabra es porque está hablando solo, entre nieblas, y ni me reconoce si me mira. Si tengo algo de suelto, poco, se lo dejo creyendo que así soluciono algo, que no solucionas nada. Sueltas las monedas para que te deje de tirar la pena de la sisa un rato.

En fin. Los aberchándales con este tema siempre han hecho política de la chunga. De la suya, de la irracional, de la de tocar la fibra populera/populista para arrimar el ascua a su sardina ideológica y de paso, dar mucho asco.

Recuerden cómo llegó Uxue Barkos al poder, alzando los brazos al cielo, diciéndonos que en la Irroña de UPN morían niños desnutridos por las calles como si esto fuera Biafra. Asirón ha repetido la jugada rastrera pero a la inversa. Subió a su trono anunciando a bombo eta platilloak que había acabado con todos los pobres de Irroña en una semana. En fin, política putrefacta con k.

Nada de todo esto es real porque la realidad a un aberchándal no le interesa. Cómo le va a interesar la realidad si su ideología se basa en quimeras sobre patrias paradisíacas y puras donde todo será perfecto y luciremos cada uno nuestro six pack en la playa de Oricáin. Imagínate dónde reside lo real, lo concreto, en ellos con ese esquema mental que se gastan para su discurrir por la vida de carne y hueso.

Después los niños no aparecieron por ningún lado, claro, porque no había, lo contrario que le ha pasado a Asirón, que le han brotado los sin techo a decenas, hasta muriéndosele uno en sus napias, nada más decir que el tema estaba resuelto.

Sobrevuelan por este drama sin hacer nada para resolverlo, solo para sacarle al asunto fotos, artículos publicitarios en sus webs y escaños.

Luego te venderán su receta mágica de siempre, que cuando Navarra se integre en Euskkkalerría, bajará Aitor del cielo y los problemas quedarán, con su sola presencia, resueltos de golpe. La culpa de que haya pobres la tiene España, que es quien nos impide conseguir nuestro cielo en la tierra. Y que siga rodando la pelota y el pelotazo solidario del que viven sus chiringuitos.

La realidad es que cada vez hay más gente pidiendo por las calles de Pamplona. La inmensa mayoría hombres, por cierto, para los amantes y las amantas de la igualdad y tal, y enfermos mentales. Como a este feminismo gobernante los dramas masculinos se la pelan y teniendo como tenemos la sanidad en Navarra, arrasada, esto a mejor no va a ir.

Van a tener que rescatar la inmensa ikurriña -que habría costado un pastón confeccionarla, por cierto- con la que consiguieron la heroica hazaña de retrasar un cuarto de hora el chupinazo para cubrir a los pobres con ella y solucionar el asunto.

Ojos que no ven, aberchandalato que te los tapa. Y eso es todo.


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En la Pamplona de Asirón hay más mendigos que nunca