• martes, 16 de julio de 2024
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Opinión / A mí no me líe

Pedro Sánchez es un novio tóxico

Por Javier Ancín

Y a eso juega, a darse importancia, creyéndose imprescindible en nuestras vidas, pero sin tener ningún ascendente sobre nuestra autoestima, que piensa que puede erosionar, el puto narciso, sin ser consciente de que lo único que está haciendo es el ridículo.

Cuando escribo esto ya es lunes, desde hace unas horas. Cuando escribo esto el cielo está nublado, hace frío y Sánchez, ese cansalmas que si no es el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro no sabe vivir, sigue teniendo al personal en vilo porque ni se va, ni se queda, ni todo lo contrario.

No sé qué esperaba que pasara este fin de semana, ¿qué ardiera todo, que lo fueran a buscar a la Moncloa sus hordas por millones para pasearlo triunfante a hombros como un santo, como un César? Si a lo que jugaba es al rollito ese pasivo-agresivo de sin mi no eres nada, no sois nadie, tan nocivo en las relaciones de pareja, ha fracasado. Un par de manifas absurdas, raquíticas, de subordinados que temen perder su sueldo, de frikis con su bocadillo y su autobús.

Puso un tuit y se fue cinco días de vacaciones. Dentro de dos días comienza un puente de otros cinco días en Madrid. Con la tontería se va a coger dos semanas de relax a gastos públicos pagados. Quién sabe qué pasará, ni cuándo pasará... ¿no pasará? Aquí estamos, de lunes, haciendo tiempo, mirando el móvil por si su sanchidad se digna a decirnos algo, a mandar una nota, un comunicado, un vídeo, un WhatsApp, un DM... algo.

Todo lo que hemos vivido ha sido bochornoso. Un tenemos que hablar, pero dentro de cinco días, sin ser consciente de que nos da igual a millones que nos tenga así, en ascuas, conteniendo la respiración que decía ayer un periódico socialista, porque no estamos conteniendo nada, sólo asistimos perplejos a este esperpento de un tío que se cree que solo podemos vivir con él. ¿A dónde vas a ir si yo me voy?, nos suelta desde esa superioridad de los maltratadores. ¿Dónde encontrarás a alguien como yo, que os quiera como yo? Si yo me voy, tú te hundes porque no eres nadie.

Y a eso juega, a darse importancia, creyéndose imprescindible en nuestras vidas, pero sin tener ningún ascendente sobre nuestra autoestima, que piensa que puede erosionar, el puto narciso, sin ser consciente de que lo único que está haciendo es el ridículo. Cuando amagas con irte ya te has ido, de una relación o de un puesto de trabajo. Cuando amagas con irte comienza un nuevo escenario, que es el de sustituirte, porque nadie espera a nadie en una relación sana, en una sociedad sana, cuando quieres ir de víctima, intentado inocular un sentimiento de culpabilidad en los que nunca han sido culpables de tus tribulaciones mentales.

Ya se dará cuenta de que nadie es imprescindible y que nunca va a poder obligar a una sociedad a que le quiera, como es lo que desea desde que llegó a la presidencia del gobierno. Mal asunto es coger de rehén al personal para tus decisiones, hacerle responsable de ellas, porque eso siempre acaba mal. Solo espero que no tenga la tentación de ese comportamiento tantas veces visto en personas con ese carácter tan egocéntrico como el de Sánchez de, ¿no me quieres?  Pues ahora te vas a enterar porque no voy a detenerme hasta destruirte.

Iremos viendo, a ver en qué termina este aburrido sainete en el que nos ha metido semejante personaje. Ahora dice que hasta las doce del medio día no comparecerá. Una mañana perdida. Él nos metió en su torbellino y no solo no nos suelta sino que pretende explicárnoslo, como si nos interesara algo conocer sus razonamientos, sus deliberaciones consigo mismo, sus monsergas. Haber puesto otro tuit, joder, y déjanos en paz. Y eso es todo.


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