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OSASUNA

Muere Jacek Ziober, el inolvidable polaco de la melena y el bigote que dejó huella en Osasuna

El delantero llegó a Pamplona en 1993 procedente del Montpellier, marcó diez goles en su primera temporada y permaneció junto al equipo rojillo tras el descenso a Segunda

Dos cromos de Ziober durante su etapa en Osasuna.
Dos cromos de Ziober durante su etapa en Osasuna.

Jacek Ziober, uno de los futbolistas que formaron parte del recordado "Osasuna de los polacos" de comienzos de los años noventa, ha fallecido este martes 6 de octubre a los 60 años, según ha confirmado el club rojillo. El delantero dejó en Pamplona una imagen difícil de olvidar: melena, bigote, personalidad dentro y fuera del campo y una primera temporada en la que llegó a marcar diez goles con la camiseta rojilla.

Ziober había nacido el 18 de noviembre de 1965 en Lodz, una de las grandes ciudades industriales de Polonia. Allí había comenzado también su relación con el fútbol. Su carrera profesional arrancó muy pronto, en 1982, cuando todavía era adolescente, en el LKS Lodz, el club de su ciudad natal.

Ziober llevaba tiempo atravesando graves problemas de salud. La prensa polaca ha informado este martes de que el exjugador de Osasuna ha fallecido de madrugada después de una enfermedad que se había agravado en los últimos años. En los últimos meses, el propio Ziober había hablado públicamente del desgaste que le había dejado el deporte profesional.

Antes de llegar a Pamplona ya se había convertido en uno de los futbolistas destacados de su país. En 1990 fue elegido mejor jugador polaco del año, reconocimiento que precedió a su salto al fútbol francés para jugar en el Montpellier. Permaneció tres temporadas en Francia antes de que Osasuna se fijara en él.

Su fichaje formó parte de una etapa muy particular de la historia rojilla. Jan Urban había abierto en 1989 una puerta hacia el fútbol polaco que después cruzaron Roman Kosecki, Ryszard Staniek y el propio Ziober. Urban había ofrecido un rendimiento extraordinario y el club volvió a aquel mercado buscando repetir el éxito.

Ziober y Staniek llegaron juntos en el verano de 1993. El delantero aterrizó procedente del Montpellier y estaba llamado a convertirse en uno de los referentes ofensivos de un Osasuna que afrontaba entonces su decimocuarta temporada consecutiva en Primera División.

La campaña terminó, sin embargo, de la peor manera posible. Osasuna descendió a Segunda el 1 de mayo de 1994, cerrando una etapa de catorce años seguidos en la máxima categoría. Los malos resultados provocaron además durante aquel curso las salidas del entrenador Pedro Mari Zabalza y del histórico presidente Fermín Ezcurra.

En medio de aquella temporada complicada, Ziober fue una de las pocas noticias positivas. Marcó diez goles en Liga, su mejor registro anotador en una sola temporada a lo largo de toda su carrera. Uno de ellos llegó precisamente ante el FC Barcelona.

Aquel partido permaneció durante décadas en su memoria. Muchos años después, hablando en Polonia sobre un nuevo enfrentamiento entre Osasuna y el Barcelona, Ziober recordó que los rojillos llegaron a ponerse 2-0 por delante, con un gol suyo, antes de terminar perdiendo 2-3.


Su aspecto también lo convirtió en uno de los jugadores más reconocibles de aquel Osasuna. Su melena y su característico bigote hicieron que su imagen quedara asociada a aquella primera mitad de los años noventa y que sus cromos sigan siendo perfectamente identificables para los aficionados que vivieron aquella época.

Quienes compartieron vestuario con él han recordado igualmente una personalidad particular. Miguel Merino explicó años después que Ziober tenía un carácter más estridente que otros compañeros polacos y que no escondía su enfado cuando no recibía el balón. Al mismo tiempo, lo recordaba como un buen compañero y evocaba la enorme motocicleta con la que se movía por Pamplona.

Pero quizás el gesto que mejor resumió su relación con Osasuna llegó después del descenso. Ziober decidió quedarse en Pamplona y jugar en Segunda División, en lugar de buscar inmediatamente otro destino en la máxima categoría.

Durante su segunda temporada rojilla disputó 23 partidos y marcó cuatro goles. En la siguiente campaña perdió protagonismo y únicamente participó en siete encuentros. Finalmente abandonó el club en 1996, después de tres temporadas en Navarra.

Su carrera todavía tendría varios capítulos más. Regresó a Polonia para jugar en el Amica Wronki y posteriormente emprendió una aventura poco habitual en aquellos años: cruzó el Atlántico para incorporarse al Tampa Bay Mutiny, en Estados Unidos. Allí terminó su trayectoria como futbolista en 1998.

Ziober también había tenido una importante carrera internacional. Jugó 46 partidos con la selección absoluta de Polonia y marcó ocho goles. Antes había formado parte de la selección sub-18 que terminó tercera en una competición internacional disputada en 1984.

El fútbol tampoco desapareció de su vida cuando colgó las botas. Ejerció como entrenador, entre otros equipos en el Górnik Leczyca, y terminó abriendo una etapa diferente como seleccionador de fútbol playa de Polonia.

Con el paso de los años siguió pendiente del fútbol español y especialmente de Osasuna. En entrevistas concedidas en Polonia hablaba todavía del equipo navarro y rememoraba jugadas de sus años en El Sadar

Ziober perteneció a una generación muy particular de extranjeros que llegaron a Pamplona cuando los movimientos internacionales de futbolistas eran mucho menos habituales que ahora. Urban, Kosecki, Staniek y Ziober convirtieron durante unos años a Osasuna en uno de los grandes destinos del fútbol polaco en España.

Y entre todos ellos, Ziober dejó una estampa imposible de confundir. El delantero menudo, la melena, el bigote, los diez goles de aquella dolorosa temporada 1993-1994 y la decisión de permanecer junto a Osasuna en Segunda forman parte ya de la memoria rojilla.

Pamplona fue solamente una etapa de tres años dentro de una carrera que pasó por Polonia, Francia, España y Estados Unidos. Pero fue suficiente para que Jacek Ziober quedara ligado para siempre a una época muy recordada de la historia de Osasuna.

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