El juzgado de instrucción n°2 de Pamplona ha decretado el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza para el marroquí detenido como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa contra otro magrebí en la antigua ikastola Jaso de Pamplona.
El investigado está acusado de asestar una puñalada en el pecho a otro hombre en las instalaciones de ese antiguo centro educativo de la capital navarra.
La magistrada adopta esta medida ante la gravedad de la pena a la que se enfrenta, que podría alcanzar los 10 años de cárcel, el evidente riesgo de fuga y la necesidad imperiosa de proteger a la víctima.
Los hechos ocurrieron sobre las 9:45 horas del pasado 28 de septiembre de 2026. Según consta en el atestado de la Policía Foral, el investigado atacó presuntamente al perjudicado clavándole una navaja en el pecho durante un altercado.
El propio detenido ha reconocido en sede judicial haber asestado la puñalada, aunque ha alegado que lo hizo en legítima defensa con el objetivo de repeler un ataque previo de la víctima con una cadena y un candado.
A consecuencia de la agresión, la víctima sufrió heridas muy graves, incluyendo cortes profundos que requirieron sutura y un sangrado arterial activo en la zona del cuello, con probable laceración de la vena yugular, lo que precisó asistencia médica de urgencia.
Tras el ataque, el presunto agresor se dio a la fuga y logró zafarse de las patrullas policiales hasta en dos ocasiones. Horas más tarde, fue localizado y detenido por los agentes escondido entre unos matorrales en el río Ultzama, a su paso por Villava, tras haberse precipitado al agua desde una altura de unos seis metros en su intento de huida.
La jueza instructora encuadra inicialmente estos hechos en un delito de homicidio en grado de tentativa, dadas las zonas corporales vitales que resultaron afectadas y la violencia del medio empleado.
Para ordenar su envío inmediato a la cárcel, el auto judicial detalla que el investigado se encuentra en situación irregular en España, no tiene trabajo, carece de domicilio fijo y no cuenta con arraigo suficiente. Esta falta de lazos, unida a sus evasivas y fugas previas de los agentes, fundamenta que exista un alto riesgo de que intente eludir la acción de la Justicia.
Asimismo, la resolución resalta la urgencia de proteger a la víctima, dadas las desavenencias previas admitidas por el propio acusado y la extrema gravedad del ataque perpetrado.
Además del cargo principal contra su vida, al investigado se le atribuye un delito de daños, ya que presuntamente causó desperfectos en la celda de la comisaría tras su arresto, cuyo importe económico aún está pendiente de ser cuantificado.
Análisis de evidencias biológicas
Durante la instrucción de la causa penal, el juzgado prevé cotejar el ADN del detenido, quien ha accedido voluntariamente a proporcionar una muestra biológica, con los múltiples indicios hallados en la escena del crimen.
Entre las pruebas recogidas por los investigadores policiales figuran la navaja supuestamente empleada en el apuñalamiento, una cadena y una escalera que presentaba restos de sangre.