- jueves, 15 de enero de 2026
- Actualizado 15:02
Resulta curioso comprobar cómo el nacimiento de Tabarnia, una parida que en principio no tiene más recorrido que el de provocar cierta diarrea mental en sus detractores, ha sacado a relucir las vergüenzas de los portadores de las células madre de la democracia.