
- jueves, 03 de abril de 2025
- Actualizado 10:26
Es curioso como después de ver a los chiripitifluaticos y sus mariachis “proclamando” su independencia de todos, menos de ellos mismos, para su desgracia, me ha invadido la sensación de que el silencio se ha apoderado de este país y de su gente, silencio que me recuerda a ese silencio toxico, temeroso, cobarde, equidistante, abonado al miedo, nacido de la propia inseguridad, edificado sobre años y años de dejadez, construido sobre la base de mirar para otro lado, que ha servido de abono para que el nacionalismo supremacista, disgregador, iracundo, envanecido y soberbio se haya creído elevado a la cima de las virtudes.
Sigamos todos por la senda del silencio y de la cobardía, con la seguridad que llegaremos a alcanzar la meta de nuestra propia destrucción.
Ánimo, no dejen el empeño de seguir callados.